Irán y Estados Unidos se reúnen en Ginebra para tratar de evitar la guerra | Internacional

Irán y Estados Unidos se reúnen en Ginebra para tratar de evitar la guerra | Internacional


Pocas rondas de negociaciones tendrán más en juego que las que se desarrollan este jueves en Ginebra entre Irán y Estados Unidos. Allí, Teherán debe entregar a los mediadores de Omán una propuesta sobre su programa nuclear para Washington, mientras Donald Trump advierte que usará la fuerza si las conversaciones diplomáticas fracasan, multiplica la presión con nuevas sanciones y amasa el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo desde la guerra del Golfo. El resultado de las conversaciones puede decidir si el presidente estadounidense acaba bajando el pulgar y ordenando un ataque contra Irán de consecuencias impredecibles.

En vísperas de los contactos indirectos entre la delegación iraní, encabezada por el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, y los enviados estadounidenses, Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, ambas partes trataban de mostrarse optimistas, mientras corre el plazo de “diez, máximo quince” días que el inquilino de la Casa Blanca mencionó el pasado día 19 para negociar. El presidente iraní, Masud Pezeshkián, hablaba de una “perspectiva positiva”. En declaraciones en la cadena de televisión Fox News, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, insistía en que el presidente sigue prefiriendo una solución pacífica: “vamos a sentarnos para mantener una nueva ronda de conversaciones diplomáticas con los iraníes e intentar lograr un acuerdo razonable”.

Pero Vance también lanzaba palabras de advertencia. Tras recordar que Trump ha prometido que no consentirá que Irán se haga con un arma nuclear, ha puntualizado: “El presidente tiene otras herramientas a su disposición para garantizar que no ocurra. Ha demostrado que está dispuesto a usarlas, y espero que los iraníes tomen nota de eso en las negociaciones”.

Tras las buenas palabras de ambos gobiernos hay un abismo de desconfianza entre las dos partes y posturas opuestas. Ni siquiera están de acuerdo sobre los asuntos que van a negociar. Irán solo quiere tratar sobre su programa nuclear; según la cadena CNN, podría ofrecer este jueves poner un límite a su enriquecimiento de uranio, para no llegar al nivel necesario para la fabricación de armas nucleares, a cambio del levantamiento de sanciones.

Estados Unidos, por contra, mantiene una posición de máximos, y reclama no solo el fin del programa nuclear iraní -pese a que Trump lo declaró “aniquilado” tras el ataque contra las instalaciones atómicas iraníes en junio pasado-, sino también la limitación del programa de misiles balísticos y la retirada del apoyo de Teherán a grupos radicales islamistas en Oriente Medio.

“Irán está yendo claramente por el camino para poder desarrollar algún día misiles con los que alcanzar a Estados Unidos”, insistía el secretario de Estado, Marco Rubio, en declaraciones a los medios durante una visita a San Cristóbal y Nieves para participar en la cumbre anual de la Comunidad del Caribe (Caricom).

Según el digital Axios, el enviado personal de Trump, Steve Witkoff, explicó el martes en una reunión privada que Estados Unidos exige a Irán que cualquier acuerdo nuclear al que se llegue permanezca vigente de modo indefinido.

Trump lo dejaba claro en su discurso sobre el estado de la Unión el martes, en el que esbozó su justificación para un posible nuevo ataque militar contra el país rival. Irán, según el republicano, mantiene intenciones “siniestras” en su programa nuclear, y se niega a renunciar a la posibilidad de hacerse con armas de este tipo. “Jamás permitiré que el Estado principal patrocinador del terrorismo en el mundo, que lo es con diferencia, posea un arma nuclear. No puede ser”, declaraba. “Se les dijo que no hicieran más intentos de reconstruir su programa de armamento, en particular armas nucleares, pero siguen. Están empezando otra vez”.

El presidente también acusó, sin pruebas, a Teherán de amenazar a Estados Unidos con su armamento. “Ya cuentan con misiles que pueden alcanzar Europa y nuestras bases en el extranjero, y trabajan para fabricar misiles que pronto podrán alcanzar Estados Unidos”, aseguraba el presidente. Sus servicios de inteligencia consideran que, aunque Irán busca desarrollar proyectiles intercontinentales, aún están a una década o más de conseguirlo. El inquilino de la Casa Blanca también acusó a Irán de haber matado a 32.000 personas en la represión violenta de las protestas contra el régimen el mes pasado. Es una cifra superior a los cálculos de algunas ONG: la iraní HRANA, con sede en Nueva York, sostiene haber confirmado 7.000 víctimas mortales, aunque calcula que el total real es superior.

Este miércoles, el Departamento del Tesoro estadounidense se sumaba a la presión de su Gobierno, al anunciar una nueva ronda de sanciones contra más de una treintena de personas, entidades y buques que, según sostiene, permiten a Irán mantener ventas ilícitas de armamento, incluidos misiles balísticos, y petróleo. Las sanciones también se dirigen contra una serie de redes que proporcionan material al Ministerio de Defensa y la Guardia Revolucionaria Islámica iraní para la fabricación de misiles balísticos y otro armamento.

En una respuesta a las acusaciones de Trump, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, atribuyó al presidente y su Administración una “campaña de desinformación” contra Irán. “Lo que sea que estén diciendo sobre el programa nuclear de Irán, sus misiles balísticos o el número de muertos durante los disturbios de enero simplemente es una repetición de mentiras”, escribió el alto cargo en la red social X.

Mientras tanto, continúa el despliegue naval y aéreo que Estados Unidos amasa en Oriente Próximo ante la posibilidad de que Trump ordene bombardear un Irán que considera debilitado por la mala marcha de su economía, las protestas masivas del mes pasado y el ataque contra sus instalaciones nucleares en junio pasado.

La perspectiva de un nuevo ataque preocupa a los países de la zona, que temen que el conflicto pudiera extenderse a otros puntos de la región cuando el frágil acuerdo de paz para la franja de Gaza aún se tambalea. Irán ha advertido que de resultar bombardeada responderá contra las bases militares estadounidenses en la región, donde están destinados cerca de 40.000 soldados de esa nacionalidad.

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