Durante muchos años, las prendas de marcas emblemáticas de la moda rápida que inunda de productos al mundo, eran concebidas en Argentina como objetos de difícil acceso, casi de lujo. Con una economía cerrada y una moneda en permanente caída frente al dólar, los productos importados eran costosos, poco frecuentes y solo quienes viajaban al exterior podían comprarlos. El reseteo económico impulsado por Javier Milei, en el que se destaca una brusca apertura del mercado, ha comenzado a cambiar la escena y marcas internacionales anuncian su desembarco en el país, al tiempo que la actividad de la industria textil local se hunde más de 30% y es forzada a reconvertirse.
Marcas internacionales desembarcan en Argentina mientras la industria local sufre por las importaciones









