Por si no había bastantes asteriscos en el retorno de Brasil al calendario de MotoGP, las intensas lluvias tropicales de los últimos días en Goiânia han añadido otra incógnita a los tres días de competición que arrancan este viernes en el renovado Autódromo Internacional Ayrton Senna, escenario del primer gran premio de motociclismo en el país en 1987. El parte meteorológico sigue siendo inestable, pero la organización ha salvado la peor parte de las inundaciones y trabaja a contrarreloj para limpiar el barro desplazado encima del asfalto antes del arranque de los primeros entrenamientos libres, que son este viernes, mientras que la carrera se disputa este domingo a las 19.00 (DAZN).
En un contexto global complejo, el aterrizaje del ‘paddock’ en el país sudamericano representa un hito y en cierta medida un alivio para MotoGP Sports Entertainment, que busca ampliar su base de seguidores y su impacto en mercados clave mientras mitiga los efectos de la guerra en Irán. El conflicto en Oriente Próximo ha obligado a la promotora a aplazar el GP de Qatar previsto para el 12 de abril hasta el 8 de noviembre, y retrasar una semana más las dos últimas citas del calendario en Portugal (22 de noviembre) y Valencia (29 de noviembre).
En Goiania, capital del estado de Goiás con casi dos millones de habitantes en su región metropolitana, se espera un lleno hasta la bandera para la vuelta de las motos. “Las expectativas están por las nubes. En el país siempre hubo y sigue habiendo fiebre por el deporte motor y por las motos. No quedan hoteles, está todo a rebosar y hay gente que hará el trayecto desde Brasilia para llegar al circuito el mismo día”, explica Alex Barros, uno de los ídolos locales de la disciplina y en su día protagonista con 32 podios y siete victorias en la categoría reina. La capital se encuentra a más de 200 kilómetros, mientras Río de Janeiro, que hospedó en 2004 el último gran premio disputado en el país, está a 900 kilómetros del trazado.
“Me encantaría ganar la carrera, pero no es un objetivo realista. Toca disfrutar del fin de semana en casa, y la acogida de la afición brasileña ha sido magnífica”, valora Diogo Moreira, piloto novato de MotoGP, vigente campeón de Moto2 y único representante brasileño del certamen a sus 21 años. “El trabajo que se ha hecho en el circuito es fantástico, parece completamente nuevo. Lo que sabemos es que es un trazado súper rápido con varios puntos interesantes para dar espectáculo”, añade el joven del LCR Honda.
El remozado trazado brasileño se convierte en el segundo más corto del calendario, con 3,84 kilómetros de recorrido por vuelta. Solo Sachsenring, en Alemania, le supera en este apartado. Se espera que sea también uno de los circuitos más rápidos del calendario, con nueve curvas de derecha y cinco de izquierda, la mayoría de alta velocidad y con una exigencia extrema para los neumáticos, como ya advirtió en la previa Michelin, proveedor de gomas del campeonato. El circuito cuenta con la sexta recta más larga del certamen (994 metros) y se espera que los tiempos por giro se sitúen entorno al 1.16. El domingo se disputarán un total de 31 vueltas, el mayor número registrado desde Laguna Seca (32) en Estados Unidos en 2013.
A nivel deportivo, Pedro Acosta y KTM llegan como líderes del campeonato, algo inédito tanto para el piloto murciano como la marca austríaca. Las Aprilia, comandadas por Marco Bezzecchi, ganador de los últimos tres grandes premios disputados, apuntan a repetir como las máquinas más en forma, sobre todo en un circuito que se adapta a su capacidad de fluir en las curvas rápidas. “El nivel de Acosta y Bezzecchi es real. Solo hace falta fijarse en los podios de las seis últimas carreras del año pasado. Ahí estaban. Nosotros esperamos estar mucho más cerca”, cuenta Marc Márquez.
El campeón del mundo y Ducati buscarán aprovechar una de sus grandes especialidades: adaptarse mejor que nadie y sacar provecho a los nuevos trazados donde no hay registros previos. El 93 es el piloto de la parrilla que más veces ha ganado en el estreno de un circuito en el Mundial: lo hizo en Austin (2013), Termas (2014) y Buriram (2018), una cifra récord que comparte con históricos de la talla de Giacomo Agostini y Eddie Lawson, este último uno de los tres ganadores previos en el trazado de Goiania junto a Wayne Gardner y Kevin Schwantz.










