A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, casi 3 de cada 10 argentinos tienen una opinión negativa sobre los derechos humanos en el país. El 28,1% de los encuestados los rechaza: el 21,1% considera que «no defienden a los argentinos de a pie» y el 7% directamente afirma que «no deberían existir».
Los datos surgen de un informe especial de la consultora Explanans, elaborado a partir de una encuesta nacional realizada entre el 18 y el 28 de febrero de 2026 sobre una muestra de 4.068 casos en 91 ciudades de 21 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El estudio, dirigido por Sebastián Puechagut y coordinado por Martín Notarfrancesco y Daniela Piccone, midió la valoración ciudadana sobre el movimiento de derechos humanos y la democracia como sistema de gobierno.
Pese a todo, el rechazo no es mayoritario -el 68,9% mantiene una visión positiva-, pero su magnitud a cincuenta años de la última dictadura marca el nivel de erosión que ha sufrido la causa en sectores de la sociedad argentina.
Casi el 70% con opinión positiva, pero la disputa es central
Ante la pregunta sobre qué opinión tienen del tema de los derechos humanos en Argentina, el 68,9% de los encuestados respondió de manera positiva: el 33,1% calificó su opinión como «muy buena», señalando que «los DDHH son un emblema nacional»; mientras que el 35,8% optó por «buena», con la aclaración de que «son necesarios pero no se debe hacer política con eso».
Robo de autos en Argentina: más del 75% fue a mano armada, de tarde noche y en grupo
«Con matices, siguen siendo parte del patrimonio moral y político del país. No aparecen como bandera arrasada ni causa marginal, sino como valor instalado en la conciencia colectiva», indican desde la consultora. Ese consenso no es ausencia de disputa. Los datos muestran que no se rompe la agenda democrática ni la tradición de DDHH, pero sí se discute su sentido, sus usos y representaciones.

En el otro extremo, el 28,1% expresó una opinión negativa: el 21,1% eligió la opción «mala» —argumentando que «no defienden a los argentinos de a pie»— y el 7% optó por «muy mala», indicando que «no deberían existir». El 3% restante no supo o no contestó.
Los datos revelan que, más allá del respaldo mayoritario, el debate no es sobre si los derechos humanos deben existir sino sobre qué significan y quién los representa.
La segmentación por voto en el balotaje de 2023 expone la brecha más pronunciada del informe. Entre los votantes de Sergio Massa, el 63,7% tiene una opinión «muy buena» sobre los DDHH y el 22,4% la califica de «buena», lo que suma un respaldo positivo del 86,1%.
Un intendente registró la mayor caída de imagen en Córdoba y complica a Llaryora
Entre los votantes de Javier Milei, en cambio, la distribución es inversa en la intensidad: el 45,6% tiene una opinión «buena» —es decir, reconoce su necesidad pero rechaza su uso político—, el 9,7% «muy buena», y el 41,9% tiene una visión negativa (30,4% «mala» y 11,5% «muy mala»).
La polarización no borra el consenso pero lo fragmenta: incluso dentro del electorado libertario, más de la mitad reconoce algún valor a los derechos humanos.
Los jóvenes lideran el apoyo
La segmentación etaria muestra una tendencia contraria a lo que podría suponerse en el contexto del clima político actual. Los menores de 30 años tienen el nivel de respaldo más alto: el 79% tiene una opinión positiva (40,1% «buena» y 38,9% «muy buena»), frente al 66,8% en adultos de entre 30 y 50 años y al 62,2% entre los mayores de 50.
La diferencia de género también es significativa. Entre mujeres, el 75% expresa una opinión positiva, con el 40,3% en la categoría «muy buena». Entre varones, ese porcentaje cae al 62,4%, con el 25,4% en «muy buena». La visión negativa es casi el doble entre varones (34,6%) que entre mujeres (22%).
Mendoza muestra más rechazo
El informe también ofrece una apertura por distritos. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires registra los índices más altos de opinión positiva: el 82,6% (39,5% «buena» y 43,1% «muy buena»). En el otro extremo, Mendoza acumula el mayor porcentaje de visión negativa entre los grandes distritos relevados: el 33,1% (22,3% «mala» y 10,8% «muy mala»).

En la provincia de Córdoba, el 64,6% tiene una opinión positiva (38,3% «buena» y 26,3% «muy buena»), mientras que el 31,8% se posiciona en la franja negativa. El dato posiciona a Córdoba por debajo del promedio nacional en apoyo al movimiento de derechos humanos.
En paralelo a la pregunta sobre DDHH, el estudio midió la valoración del sistema democrático. El 78,4% de los encuestados afirmó que «la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno». El 12,6% consideró que «en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible», el 2,5% señaló que «da lo mismo» y el 6,5% no supo o no contestó.










