El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar la relación con el Reino Unido tras publicar en su red Truth Social un video satírico que ridiculiza al primer ministro británico, Keir Starmer. El clip, tomado de la versión británica de Saturday Night Live emitida por Sky, muestra a un falso Starmer paralizado ante la idea de hablar por teléfono con el mandatario estadounidense en medio de la crisis con Irán.
Sin más, la escena, que rápidamente se viralizó, presenta a un primer ministro dubitativo y temeroso. “¿Y si Donald me grita?”, pregunta el personaje antes de colgar en cuanto “Trump” atiende. En otro tramo, admite que evitaría tomar una postura firme frente al conflicto, reforzando una imagen de debilidad política.
Aunque la publicación del video no fue completa. Trump omitió el final del sketch, donde se sugiere que el Reino Unido debería “tomarse un descanso” de su alianza militar con Estados Unidos, en una referencia irónica a la serie Friends.
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Más allá del tono humorístico, el episodio expone una tensión diplomática real.
En las últimas semanas, Trump criticó abiertamente la postura británica frente a la escalada en Medio Oriente, calificándola de “decepcionante” y asegurando que Starmer “no tiene nada que ver con Churchill”. El trasfondo es la diferencia de estrategias ante Irán y el control del estrecho de Ormuz, un punto clave para el suministro de petróleo.
Si bien Washington mantiene una línea dura —con amenazas explícitas de ataques si Irán no garantiza la libre circulación en la zona—, Londres optó por una postura más cautelosa. El gobierno británico autorizó el uso de bases militares como Diego García para operaciones defensivas, pero evitó involucrarse en acciones ofensivas o ataques a infraestructura civil. En ese contexto, también rechazó escalar el conflicto hacia un escenario de guerra abierta.
A su vez, el mandatario estadounidense también cuestionó a otros aliados de la OTAN, a los que calificó de “cobardes” por no enviar buques de guerra a la región. La escalada coincide con un aumento de la tensión global por el impacto potencial en los precios del petróleo y el gas, lo que podría derivar en consecuencias económicas a nivel mundial.
Pese a ello, la cautela de Starmer parece tener respaldo interno. Una encuesta reciente de la consultora Opinium mostró que su imagen mejoró 11 puntos desde el inicio de la crisis.
MV









