Nicolás Maduro, desalojado del poder en Venezuela el pasado 3 de enero por una intervención militar de Estados Unidos, y su esposa, Cilia Flores, han vuelto este jueves al tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York. El juez encargado del proceso, Alvin Hellerstein, de 92 años, ha rechazado durante la audiencia el pedido de la defensa para desestimar el caso.
“No voy a desestimar el caso”, afirmó el magistrado Alvin Hellerstein, de 92 años, en la segunda audiencia contra el matrimonio, acusado por la Justicia estadounidense de cargos relacionados con narcotráfico, posesión de armas y corrupción.
No obstante, Hellerstein, al que durante la audiencia se le pudo escuchar con la voz algo quebrada y una persistente tos, aún tiene que confirmar su decisión de manera oficial.
Maduro entró hoy a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal, si bien durante la vista, que se retrasó 40 minutos por la llegada tardía del juez, se mostró nervioso, con movimientos frecuentes sobre la mesa, a diferencia de su esposa, más quieta. El depuesto mandatario parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero. El abogado defensor de su esposa pidió al juez que se le haga un electrocardiograma tan pronto como sea posible.
Casi una hora de la vista -un procedimiento que en otros juicios no suele demorarse más de diez minutos- se dedicó específicamente al asunto del bloqueo de fondos venezolanos para pagar la defensa de Maduro. Sus abogados pidieron en febrero desestimar el caso precisamente después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, en sus siglas inglesas) del Departamento del Tesoro negase a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del Gobierno venezolano. La OFAC concedió el pasado 9 de febrero una licencia para ello, pero la revocó tres horas después.

Acusados de cuatro delitos de narcoterrorismo y posesión de armas, el depuesto presidente venezolano y su esposa han afrontado su segunda vista en un proceso que se prevé tortuoso y que arrancó con la denuncia de sus abogados de un “bloqueo ilegal” de sus fondos para pagar la minuta.
Trasladado desde la cárcel de máxima seguridad de Brooklyn hasta la sede de la corte, donde desde la noche del miércoles hacían guardia decenas de cámaras de televisión y fotógrafos, Maduro y Flores comparecen ante el juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años.
Todos los ojos están puestos en el líder chavista, de quien su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra —uno de los coacusados en el caso— ha contado esta semana en una publicación en X que se encuentra “muy bien”, “con mucho ánimo”y “fuerza”. “Vamos a ver a un presidente delgado, atleta, [que] está haciendo ejercicio todos los días”, pese a las duras condiciones de reclusión, ha relatado Maduro Guerra en la publicación. El diputado, que para la justicia de EE UU es un prófugo, añadió que Cilia Flores está también “firme y alerta”.

Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína en EE UU y poseer ametralladoras y artefactos destructivo, y un cuarto delito de posesión de ese armamento. Flores, por su parte, está imputada por otros cuatro cargos similares: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas. En su primera comparecencia, en enero, dos días después de ser capturado y trasladado a Nueva York, Maduro se declaró “no culpable” y se presentó como “prisionero de guerra”.
Los abogados de la pareja, Barry Pollack y Mark Donnelly, solicitaron la semana pasada que los cargos sean desestimados y alegan que el Gobierno de EE UU, a través de la oficina de control de activos (OFAC, en sus siglas inglesas) del Departamento del Tesoro, revocó las licencias que permitían usar fondos venezolanos para sufragar su defensa, por un supuesto “error administrativo”. La defensa sostiene que ello vulnera la Sexta Enmienda de la Constitución y que la oferta de asignarles defensores de oficio no es válida, ya que les priva de su derecho a la libre elección.
Además, este lunes el fiscal encargado del caso, Jay Clayton, ha solicitado al juez Hellerstein que prohíba a los acusados compartir material probatorio con los cuatro coacusados prófugos: el citado hijo de Maduro, el aún ministro del Interior, Diosdado Cabello; Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior, y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero y presunto líder de la organización criminal transnacional Tren de Aragua.
En una carta dirigida al juez, el Departamento de Justicia considera que existe un “riesgo real de violencia” y que el entorno de Maduro podría utilizar la información para identificar y tomar represalias contra testigos y sus familias en Venezuela.
La audiencia de este jueves será clave para determinar si el juez acepta las peticiones de la defensa y la fiscalía o si el calendario procesal sigue su curso hacia un juicio histórico (la vista de hoy es procedimental). La mayoría de los expertos cree que el juicio formal no comenzará hasta dentro de uno o dos años, cuando el juez tendría 94 años. Según el diario The New York Times, Hellerstein fue visto quedándose dormido durante una vista el año pasado, lo que suscita dudas sobre su capacidad para presidir un proceso que se prevé prolongado y de gran complejidad técnica.
[Noticia de última hora. Habrá actualización en breve].









