Tiempos Violentos, Perros de la Calle, Los 8 más odiados, son algunos títulos del director Quentin Tarantino, cuyas películas te pueden gustar o no, pero seguro que vas a ver sangre y tiros por todas partes. En sus films, los buenos no aparecen por ningún lado. Una viejita cuidando un bebé puede de repente sacar del cochecito una ametralladora y no se salva ni el vestuarista.
La pelea que estalló apenas Racing, perjudicado por el árbitro Herrera, fue eliminado por Central, parece una peli de Tarantino. ¿Cuáles son los buenos?
Diego Milito, que no decía una palabra mientras se jugaba con este formato y estos arbitrajes, ahora dice que el fútbol “está roto” y convoca a arreglarlo, saltando a la vereda de enfrente de la AFA.
Rodolfo D’Onofrio, mentor de la actual dirigencia de River, se sube rápido a la diatriba con el slogan de Gallardo, para ir a la semi vs. Central con “la guardia alta”, presionando sobre el arbitraje del sábado. El mismo club que rechazó enfáticamente hace porquito que desde Boca citaran antecedentes del referí antes del último Súper.
Quedan como formando un bando junto con Estudiantes contra el poder de la AFA, cuando ayer nomás Milito acusaba de mentirosos a los dirigentes de River cuando le extirparon a Maxi Salas y Verón les cuestionaba la moral cuando le sacaron a Boselli.
Hasta Angelito Di María -uno de los jugadores más maltratados hasta que a fuerza de talento y goles históricos devino uno de los más queridos-, hace una defensa destemplada de Central.
Mezcla Buenos Aires vs. Interior, promueve una grieta entre campeones del mundo y, quizá sin darse cuenta, denuncia también al arbitraje cuando acusa que les manipularon el VAR para anular el gol de Véliz.
Nada de esto disculpa al referí, ni a su jefe Federico Beligoy, ni a la organización del torneo ni a Claudio Tapia. Y los buenos, ¿dónde están?












