Francisco Cerúndolo llegaba ilusionado al duelo de cuartos de final del Masters 1000 de Miami ante Alexander Zverev. Porque venía mostrando en el torneo un altísimo nivel, digno de un top 10. Porque en el pasado había sabido cómo complicar mucho al alemán. Y porque en el Hard Rock Stadium, se siente siempre jugando de local y su tenis se potencia. Pero el número cuatro del mundo estuvo intratable, lo dominó desde el primer hasta el último punto, no lo dejó respirar ni intentar una reacción y en apenas una hora y cinco minutos, sentenció su eliminación.
En resumen, lo borró de la cancha para ganarle por un inobjetable 6-1 y 6-2 y citarse en semis con el italiano Jannik Sinner, que venció por 6-2 y 6-2 al estadounidense Frances Tiafoe.
Fue una caída dolorosa para el porteño, no tanto por la derrota en sí -un resultado siempre posible cuando se enfrenta a un jugador de la jerarquía de Sascha-, si no por la forma en que se dio.
“Sensaciones horribles. Fue un partido muy malo de mi parte”, analizó en charla con el sitio Todo sobre Tenis minutos después de dejar la cancha.
Impossible to defend 👌@AlexZverev is using all his weapons tonight at #MiamiOpen pic.twitter.com/COgrCl9vy0
— Tennis TV (@TennisTV) March 26, 2026
Salvo unos pocos puntos aislados que logró jugar bien Cerúndolo, el partido fue un monólogo de Zverev, que volverá el lunes al número tres del ranking.
Imparable con su derecha, muy agresivo -como se había propuesto jugar a principios de esta temporada- y con la cabeza bien metida en el encuentro, el alemán hizo lo que quiso en la cancha. Y del otro lado de la red, el argentino no tuvo respuestas.
Incómodo e inconsistente, Fran nunca encontró ni el tiempo ni el espacio para meterse en la pelea. Ni pudo jugar ese tenis que había jugado, por ejemplo, en la tercera ronda para bajar a Daniil Medvedev, uno de los mejores jugadores del arranque de la temporada.
Tan superior fue el germano, que Cerúndolo ni siquiera se puso a discutir con él mismo, como suele hacer cuando las cosas no le salen. Apenas se leyeron en sus labios algunos insultos, que lanzó por lo bajo cuando veía que el marcador se le escapaba cada vez más.
Sublime, Sascha 👌@AlexZverev tops Cerundolo 6-1 6-2 to reach his 25th career Masters 1000 semi-final. #MiamiOpen pic.twitter.com/VxCIlZlHS2
— Tennis TV (@TennisTV) March 27, 2026
Tan superior fue Sascha, que hasta la gente lo sufrió en silencio y el gran número de hinchas argentinos y latinos que coparon las tribunas no pudieron empujar a Fran.
Zverev le dijo «Lo siento» cuando se saludaron en la red, consciente de la paliza que le acababa de dar a un rival con el que se lleva muy bien fuera de la cancha. «Muy buen trabajo, buena suerte mañana», le contestó Cerúndolo, con la resignación reflejada en el rostro.
“Son momentos en los que uno no siente la pelota como quiere, se siente descoordinado, medio lento. Y al mismo tiempo, se da el condimento también de que uno juega bajo, el otro está jugando muy bien y quedás muy expuesto, sobre todo con estos rivales”, analizó el porteño después.
Consultado sobre si hubo un factor físico que pudo haber influido en su rendimiento -ante Medvedev había sufrido una dura caída, que le dejó un dolor en la rodilla y la cadera derechas-, comentó: “Ayer me sentí medio raro entrenando, hoy en la entrada en calor tampoco me gustó cómo estaba y bueno, se vio reflejado un poco en el partido, que igual jugué muy mal”.
Y contó que ahora encarará la gira europea de polvo de ladrillo, en la que jugará Montecarlo, Múnich y Madrid, Roma y Roland Garros.
Muy dura fue la despedida de Cerúndolo de Miami. El porteño se quedó con las ganas de avanzar por tercera vez en las semis de un Masters 1000 -había llegado a esa instancia en la edición 2022 de este torneo y en Madrid el año pasado- y sin chances de buscar un salto en el ranking que lo podría haber llevado a su mejor ubicación histórica. Pero sobre todo, se fue con la sensación de que podría haber hecho mucho más en su choque ante Zverev.










