Cientos de chicos se acercaron junto a sus padres este lunes a la noche a la puerta de la Escuela Mariano Moreno N° 40 de San Cristóbal, en el norte de Santa Fe, donde esta mañana un estudiante de 15 años disparó con una escopeta y mató a otro de 13, a quienes recordaron prendiendo una vela.
Los chicos que fueron testigos esta mañana del trágico desenlace continúan en shock. Todo un pueblo llora a Ian Cabrera, un adolescente de 13 años que esperaba ingresar a su clase y que fue sorprendido por otro chico que comenzó a disparar en el medio del patio de la escuela.
Minutos antes de las 20 más de 200 personas se acercaron de manera silenciosa a la puerta de la escuela, ubicada sobre la calle Bullo al 1400, a solamente 100 metros del hospital local y de la Plaza San Martín.
Aquel fue el punto de reunión donde las familias colocaron una vela en homenaje a Ian. En cuestión de segundos la vereda quedó iluminada de las llamas que cada familia prendió.
El silencio invadió la noche cerrada y el calor húmedo que se sintió todo no alivianó. Tras las rejas, en el patio a cielo abierto, quedó la bandera argentina por izar y las docenas de bicicletas de los alumnos que no llegaron a sacarlas cuando intentaron escapar de los disparos.
En el patio interno todavía se podía ver la mancha rojiza, a metros del baño de hombres. El colegio quedó en custodia solamente de un patrullero de la Policía santafesina. Unas cintas de peligro no fueron obstáculos para los vecinos que quisieron llegar hasta el lugar.
Madres con sus bebés en brazos, chicos y chicas con el uniforme del colegio y abrazos contenedores por parte de los adultos fueron algunas de las postales de una noche silenciosa.
“Justicia por Ian”, decía un cartel hecho con una cartulina y que era sostenido por una niña.
Además de familias cuyos hijos asisten a la escuela Mariano Moreno, también estuvieron presentes profesores y compañeros de la Categoría 2013 del Club Atlético Independiente de San Cristóbal, en la que Ian jugaba con la camiseta N° 4.
“Siempre jugó de 4 con nosotros. Era hincha de River y re buen compañero. Daba todo por el club”, recordó uno de los chicos, mientras que uno de sus compañeros no paraba de llorar.
Es que el último sábado había sido titular en el encuentro ante Unión de Sunchales, por la Liga Rafaelina. “Hace dos días estábamos con él y ya no nos va a acompañar más”, se lamentó otro de sus amigos.
“Siempre presente en nuestros corazones. Tus amigos del ‘Rojo’”, se leyó en una cartulina que era sostenida por su equipo. En los brazos de uno de sus amigos, la remera del club donde jugó toda su vida, desde infantiles.
Ian era “Piraña” para su grupo de amigos. Como compañero de colegio lo describieron como “un chico excelente”.
Su testimonio fue interrumpido por el rezo de un Padre Nuestro y un minuto de silencio.
Juan, un hombre que vivió toda su vida en San Cristobal, dijo a Clarín que estos hechos “se veían por televisión que pasaban en Estados Unidos, pero se fueron acercando y hoy nos pasó a nosotros”.
“Esto nos deja un susto de que la escuela, que es la segunda casa, no es un lugar seguro para nuestros hijos”, expresó, y dejó una advertencia: “Tenemos que cuidar y hablarles mucho a ellos”, y señaló a sus hijos adolescentes.
La concentración continuó. Los vecinos seguían llorando. La Plaza San Martín, la principal del lugar donde seguro Ian paseó más de una vez, estaba vacía. Hoy todos sus vecinos, amigos y conocidos le rindieron un emotivo homenaje.
San Cristóbal, Santa Fe. Enviado especial










