hizo un plazo fijo a los 6 años, juntó plata y a los 12 ya tiene su peluquería

hizo un plazo fijo a los 6 años, juntó plata y a los 12 ya tiene su peluquería


Antes de cumplir seis años, Gael Bajo escuchó una conversación de su abuela y le preguntó: “¿Qué es un plazo fijo?”. La señora le explicó y cuando volvió a su casa, le pidió a su mamá que hiciera un plazo fijo con los $5.000 que le habían regalado para su cumpleaños. “Soy muy ambicioso, siempre quise ganar plata siendo chico”, cuenta Gael a Clarín.

Hoy tiene 14 años, está en tercer año de secundaria y es barbero. Convenció a sus papás de poner una peluquería en su casa en San Miguel. Su sueño es cortarle el pelo al futbolista Julián Álvarez y está cerca de lograrlo.

Para llegar a su peluquería hay que caminar por un pasillo al costado de la casa. Primero aparece un baño para los clientes. Después, una cocinita por sí Gael quiere comer o tomar algo. Y al fondo, el lugar donde empieza la magia. Ahí está Gael, frente a un estante con sus máquinas de todos los tamaños y ordenadas con cuidado.

En el centro, el sillón que les pidió a sus abuelos en su último cumpleaños y un espejo grande para que los clientes, que son todos conocidos, puedan mirarse mientras le cortan el pelo o le hacen algún diseño. Cuando el corte termina, se miran, sonríen, y se van contentos. Su hermano Felipe de 7 años lo mira atento, con ojos de admiración.

“Intento dejarme los días de semana libres por la escuela. Capaz meto dos cortes durante la semana y los fines de semana hago siete el sábado y siete el domingo”, explica Gael, que cobra $10.000 el corte.

Todo comenzó antes de cumplir 12 años. Un primo hizo un curso de barbería y necesitaba modelos. Gael fue ayudarlo y quedó fascinado con el oficio. El problema fue que no aceptaban estudiantes menores de 14 años.

Intentó anotarse, insistió, incluso propuso que su mamá firmara una autorización para que pudiera asistir al curso, pero no lo dejaron. Tuvo que esperar a cumplir 14 años para arrancar.

Sus padres pensaron que era algo pasajero. “Una semana antes de cumplir 14, Gael se comunicó con los que daban el curso. Hizo todo él. Nos dijo que quería hacer el curso”, explica Andrea, su mamá.

“Jamás pensamos que su idea era dedicarse a esto. Él es muy ambicioso y nos decía que le gustaría a futuro tener barberías y administrarlas. Tenía 12 años”, relata su papá, Blas Bajo.

El curso duró dos meses y lo pagó con parte de la plata del plazo fijo que hizo a los seis años. “Cuando era más chico, él pedía plata para sus cumpleaños. No pedía juguetes”, cuenta Blas, entrenador de fútbol femenino en Platense.

Su primer corte lo hizo el 15 de octubre del año pasado durante el curso y el modelo fue su papá. Ahí comenzó a armar la peluquería en un espacio de la casa que no se utilizaba. Al principio, Andrea y Blas no querían, pero después de tanto insistir llegaron al acuerdo de que solo le cortaría el pelo a amigos y conocidos. Incluso, cuando le pidió el sillón a sus abuelos, Blas le preguntó si estaba seguro.

“Pensé que le iba a durar unos meses y ya está. Nunca pensamos en todo lo que iba a venir después”, cuenta su papá.

Gael Bajo le corta el pelo a su papá y a su hermano. Foto: Antonio Becerra.

“De los chicos que hacían el curso, yo era el único que cortaba en su casa. Todos esperaban al día siguiente para ir y cortar en el curso. Era el único que tenía su barbería y sus máquinas”, dice Gael y agrega: “Siempre quise tener mi plata, para no joderlos tanto a ellos (sus padres). Arranqué por la plata y porque me gustaba pero hoy ya es una profesión que quiero seguir”.

Primero, limpió el lugar. Después, compró luces, sumó el espejo y hasta césped sintético para decorar el lugar. Cada objeto fue elegido por Gael con mucho amor y la barbería empezó a tomar forma.

Sus amigos fueron los primeros que lo bancaron. “Ellos me incentivaron a que me cree la cuenta de Instagram y fueron mis primeros cortes. Están muy orgullosos. Además, tienen corte gratis para toda su vida”, dice entre risas el joven.

Gael admite que al principio tuvo un poco de miedo de equivocarse. “Esto es mucha práctica y aprender de los errores”, dice.

Los fines de semana desfilan amigos de todas las edades. Tocan el timbre, la puerta se abre y la máquina arranca. El espejo revela el antes y el después.

“A él siempre le gustó tener su independencia económica. Nosotros le dijimos de pagarle el curso, pero se lo quiso pagar él. Le gusta sentir esa sensación de decir ‘lo pude hacer yo solo’. Obvio que sabe que cuenta con nosotros siempre”, confiesa el papá.

También es muy disciplinado con el dinero. Toda la plata que junta la guarda para el futuro. “La ahorro porque quiero tener mi propia barbería. Siempre quise ganar plata siendo chico”, repite.

Gael también entrena taekwondo desde los cuatro años. Foto: Antonio Becerra.

Además de ser barbero los fines de semana, Gael es un excelente estudiante y entrena taekwondo desde los cuatro años. Hoy es cinturón negro tercer dan. Durante años, forjó una disciplina, que aparece en cada decisión que toma. “No sé lo que es mirar un cuaderno, siempre abanderado, con buenas notas”, cuenta su mamá, psicóloga.

Él siempre fue muy exigente. Tenía que sacar un 10 en cada prueba. Hoy, un 9 o un 8 también le alcanza. “Para mí es más sano eso, me parece que se está permitiendo disfrutar otras cosas”, agrega Andrea.

Gael no duda cuando habla de su futuro: quiere tener su barbería y estudiar arquitectura. Mientras lo cuenta, mira a su mamá y sonríe. “Me gustaría seguir con la barbería, acá como que está el incentivo de estudiar”, dice.

«Me gustaría estudiar una carrera por las dudas, nunca se sabe cuando en un momento todos se quieran dejar el pelo largo y no se quieran cortar más el pelo”, agrega.

“Fue una locura”

Desde que arrancó el curso en octubre del año pasado, Gael no paró. Hizo un video en el que contó que su sueño era cortarle el pelo a Julián Álvarez y las redes explotaron.

El joven tiene más de 1.300.000 de seguidores y le va a cortar el pelo a Julián Álvarez. Foto: Antonio Becerra.

El alcance fue enorme: más de 30 millones de visualizaciones. El ex delantero de River le contestó: “Hola Gael. ¿Cómo estás crack? ¡Qué grande! La estás rompiendo. Todo lo mejor para lo que venga. Ojalá cuando vaya para la Argentina podamos coincidir para que me cortes. Un abrazo grande».

En cuestión de días, Gael le cortó el pelo a Marley y hasta lo invitaron a cortar el pelo en La Bombonera, el club de sus amores. “Fue una locura, el video fue un salto enorme”, cuenta el chico que hoy tiene más de 1.300.000 de seguidores y le cambió la vida para siempre.

Sin embargo, lo que más lo marcó fue lo que despertó del otro lado. “Gael tengo 11 años y me inicié en la barbería por vos”, le escriben todos los días por mensaje de Instagram. Él lo lee y se siente feliz. “Significa que estoy haciendo las cosas bien y estoy inspirando a un montón de gente”.

“La realidad es que él siempre lo que se propone lo intenta hacer bien. No lo hace por hacer, quiere destacarse. Va al colegio y se destaca. Cuando quiso ser barbero, también quería destacarse. Es muy aplicado y autodidacta”, dice su padre, con orgullo.

Gael va por más. Sabe que está cerca de cortarle el pelo a Julián Álvarez y sigue soñando. “Conocer a Messi, saludarlo, con eso ya está”, dice en voz baja. A esta altura, nada suena imposible para el pequeño gigante de 14 años.

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