El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, apareció un Miércoles de Ceniza en una rueda de prensa con una cruz pintada en la frente —es un católico practicante— y ha sido el interlocutor elegido por Donald Trump para ir a hablar este jueves con el Papa. La audiencia, celebrada a las 11.30 y que ha durado 45 minutos, la había pedido la Casa Blanca, que desde hace un mes ha desplegado ataques sin precedentes contra León XIV, el primer pontífice estadounidense. Debido sobre todo a su postura contra la guerra en Irán, culminación de otras críticas a la intervención de Washington en Venezuela o a la política migratoria del líder republicano.










