Alejandro Grimson y el futuro del PJ: “El peronismo está obligado a incorporar el equilibrio fiscal”

Alejandro Grimson y el futuro del PJ: “El peronismo está obligado a incorporar el equilibrio fiscal”

En frente de una oposición fragmentada que carece de un liderazgo claro y un proyecto unificado, la agenda de Javier Milei avanza sobre un escenario político donde las fuerzas tradicionales aún no logran articular una respuesta sólida. Según su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el antropólogo Alejandro Grimson sostiene que es imperativo modernizar el debate democrático mediante un pragmatismo que combine la justicia social con la responsabilidad macroeconómica, sentenciando que “el peronismo está obligado a incorporar el equilibrio fiscal” para volver a ser una alternativa viable.

El antropólogo, sociólogo e investigador, Alejandro Grimson, tuvo un rol relevante durante la presidencia de Alberto Fernández, integrando el equipo de asesores presidenciales y coordinando el programa «Argentina Futura», una plataforma dedicada al pensamiento estratégico y la construcción de consensos a largo plazo. Se graduó como licenciado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo su doctorado en Antropología en la Universidad de Brasilia, desarrollando una carrera académica de prestigio que lo llevó a desempeñarse como investigador principal del CONICET y profesor titular en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). A lo largo de su trayectoria, ha publicado numerosos libros que analizan la complejidad de la cultura y la política argentina, siendo su obra «Los límites de la cultura» galardonada con el Premio Iberoamericano de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).

Junto a un grupo de intelectuales formularon aportes para un debate pragmático de las fuerzas democráticas por la justicia social. Me gustaría compartir con nuestra audiencia una síntesis de eso.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

La verdad es que estamos convencidos de que, en este contexto que estamos viviendo después de dos años de Milei, con desilusión y con las encuestas que conocemos, lamentablemente impacta la falta de ideas de la oposición política. No digo ideas o valores, qué fuerzas democráticas o conceptos. No me refiero a eso. Me refiero a cómo se baja eso a tierra.

Por ejemplo, quizás si tuviera que decir un único punto en el que nosotros estamos convencidos es que, si vos no conjugás la justicia social con el orden macroeconómico, no hay propuesta opositora en la Argentina. Si vos no conjugás bienestar y un cuidado razonable de la población frente a la crueldad, junto con el equilibrio fiscal, no hay futuro en la Argentina. ¿Qué quiere decir? Volvemos, lamentablemente, a un autor crucial e intelectual de la historia argentina, que es Marcelo Diamand, quien planteó que vivimos en un péndulo. Y nosotros, ¿por qué fracasamos? Vos me podés decir: “Pero, Alejandro, ¿fracasamos?”. Yo te doy un dato: de 2011 a 2024, los argentinos perdimos el 10% de nuestro PBI per cápita. Eso quiere decir que, si distribuís lo que produce la Argentina por la población, tenemos un 10% menos. El promedio mundial creció 30% más. El promedio de América Latina, 10% más. Nosotros estábamos primeros hace 50 años en todo, Jorge. Hoy estamos cuartos, quintos, bajando escalones a una velocidad espeluznante.

¿Dónde está la fortaleza del gobierno de Milei? Obviamente, en que hubo una inflación muy grande y hubo dos desilusiones, como lo hemos conversado en otros momentos. Pero también en que hoy, más allá de cuestiones puntuales en las que estamos todos de acuerdo —vamos a la marcha universitaria, reclamamos que se cumplan las leyes en la Argentina, cuestiones fundamentales—, no hay un programa.

Entonces, ¿qué hicimos? Siendo antropólogo, convoqué a economistas jóvenes que discuten y que vienen de una formación, vamos a llamarla heterodoxa, en este debate clásico de los economistas argentinos: más ortodoxos, más neoliberales unos y más heterodoxos, más vinculados a la ampliación de derechos, los otros.

Los que convocamos vienen de esta tradición. ¿Qué es lo que plantean? Hay que ser todo lo heterodoxo posible siempre y cuando no haya inflación. Es decir, inyectar dinero en la vida social y en la vida económica siempre y cuando no se escape la tortuga. En cuanto se escapa la tortuga, vamos para atrás, ordenamos la economía y tiene que haber equilibrio fiscal, que es un desafío en cualquier país de Occidente.

¿El cambio central sería decir que ahora es importante que haya equilibrio fiscal? Un reconocimiento de que, sin equilibrio fiscal, la justicia social es insustentable a lo largo del tiempo.

Yo creo que en 2023, exactamente como decís, la mayoría de los argentinos tomó una posición que hay que reconocer y que es válida en un mundo democrático. No son válidas muchas de las cosas que hace este Gobierno, que están en el límite o traspasando la Constitución. Pero la decisión de la sociedad de decir “nunca más a una inflación de 200% anual es totalmente válida. A mi juicio, nadie que no entienda lo que está diciendo la sociedad puede gobernarla. O, mejor dicho, existe la posibilidad de que gobierne alguien que no la entienda.

¿Por qué? Porque en esta sucesión de fracasos, que no es solo argentina —hay otros países en una situación parecida—, fracasa uno, llega otro, pero como el que llega no entendió, vuelve a fracasar.

Y realmente ahí te quiero plantear dos escenarios políticos muy distintos que puede haber en 2027. Uno es que Milei reelija, que es una posibilidad, o que cualquier variación de ese espectro político reelija y sigamos dentro de ese paradigma. La otra, que a mí me preocupa terriblemente, sería que un progresismo, fuerzas democráticas o fuerzas populares que no entendieron qué pasó en 2023, que no están sintonizando con la sociedad argentina y que no entienden que necesitamos justicia social con equilibrio fiscal​, lleguen al Gobierno y sean el prólogo de un fracaso aún más estrepitoso del que vivimos antes.

Al igual que un intendente bonaerense, el presidente del PRO Misiones propone un frente con LLA para ganarle al peronismo

Vos me podés decir: “No, Alejandro, ya nada puede ser peor que esto”. Pero, obvio que sí. Milei cruzó ciertas fronteras y otras no. Ahora, Milei es un síntoma de algo que el progresismo no entendió. Milei no es solo Milei. Es una consecuencia de una transformación mucho más grande de la economía, de las clases sociales, de la tecnología y del cambio cultural. Y lamentablemente yo no veo al progresismo ni a la oposición discutiendo eso, alimentándose de eso y diciendo entonces cómo nuestros valores históricos —la democracia y la justicia social— se insertan en este mundo fiscalmente más difícil. No es un mundo competitivamente más sencillo. La industria tiene que competir con la industria del mundo entero. Porque vos podés cerrar un poco la economía o proteger ciertas cosas, pero todo tiene un límite.

Nosotros marcamos, te doy un ejemplo, la protección que todos los argentinos defendemos porque Tierra del Fuego nos fascina, nos maravilla, la isla, Ushuaia y demás. Pero es el doble del presupuesto del CONICET. ¿Estamos todos de acuerdo? ¿les parece bien que el subsidio a Tierra del Fuego sea el doble? Estamos todos locos.

O, mejor dicho, no está transparentado frente a la sociedad.

Cuando te referís a esta segunda hipótesis, la de un progresismo que no entendió el problema y donde la situación podría ser aún peor, ¿te estás refiriendo a Axel Kicillof?

No, la verdad es que no me refiero específicamente a nadie porque veo todo muy abierto. Veo actores que se están moviendo y ordenando, cada uno a su manera. Pero sinceramente hoy no veo actores políticos de relevancia que estén conversando sobre estas cuestiones que estamos conversando nosotros acá.

¿No queda claro, incluso en la reunión de Parque Norte, la idea de un peronismo que no sea ni kirchnerista ni kicillofista? ¿Y también el reclamo de un peronismo que tenga entre sus metas el equilibrio fiscal? ¿No se recogió el guante respecto de la importancia del equilibrio fiscal y del rechazo generalizado que produce la inflación? Muy distinto al 2003, cuando el secretario general de la CGT y del gremio más importante de la Argentina, Camioneros, decía: “Un poco de inflación viene bien”. Recordemos que dentro del peronismo existía la idea de que un poco de inflación venía bien. Uno se lo escucha decir a este peronismo ni kirchnerista ni kicillofista, pero no se lo escucha decir a Kicillof. ¿Vos creés que no aparecen esas nuevas ideas porque trata de hacer equilibrio para no perder al votante kirchnerista o si finalmente es el kirchnerismo el que no puede aceptar eso?

Justo ayer lo estábamos conversando a la salida de la Feria del Libro, en una mesa muy linda que tuvimos.

Estuvo presentando, casualmente, Kicillof su libro.

También él estuvo presentando. A mí que una persona sea un dirigente reelegido como gobernador y sea honesto me parece un valor en sí mismo, en un contexto como el que estamos viviendo. Y que además sea una persona formada e inteligente.

Yo no puedo saber hoy cuánto hay de equilibrio, como vos mencionás, cuánto hay de tiempismo y cuánto hay de convicción. Sinceramente, no lo sé. Y me parece que es propio del ámbito de la táctica electoral y de cómo ir construyendo en una situación que obviamente para él es muy desafiante, porque hay muchísimos obstáculos explícitos.

Ahora, si vos me decís: “Yo quiero una corriente amplia y plural de grandes cuadros de la Argentina que asuman estos puntos”, antes de la elección. Nosotros queríamos publicarlo ahora y empezar a discutirlo ahora porque además no terminamos. Estos son los primeros documentos que estamos publicando, pero queremos seguir publicando documentos sobre la cuestión fiscal.

Otro punto que yo encuentro como un punto de inflexión entre el pasado y el presente es que el kirchnerismo consideraba a la deuda el principal problema económico argentino. Por otro lado, la corriente que hoy gobierna y sus aliados, incluso el PRO y lo que integraba Juntos por el Cambio, consideran que el problema no es la deuda sino el default. Y que, si se recupera la confianza, la deuda no sería un problema porque podría refinanciarse continuamente con tasas de interés muchísimo más bajas. En cambio, la corriente más kirchnerista plantea que eso es una utopía, que la deuda es un desastre impagable y que nunca se va a generar la confianza necesaria para volver a los mercados con tasas razonables. Con estos economistas jóvenes con los que vos estás trabajando y llevando adelante este debate pragmático, respecto de la deuda, ¿qué dicen?

Plantean que es un problema muy grave que tiene la Argentina, pero no lo ven como un tema insolucionable o imposible de gestionar, porque hay distintas opciones de gestión. Y claro, por su formación, que yo apoyo completamente, el punto principal acá es la producción.

¿Cuál es el plan productivo de la Argentina?

Entonces, hay cosas que están claras. La Argentina es una potencia agropecuaria, no solamente primaria sino también secundaria, porque existe toda la industria de los alimentos. Cuando vos le preguntás a alguien muy clásico de las corrientes populares cuáles son las industrias argentinas, te habla de metalúrgica y textil, pero no te habla de alimentos, que es mucho más relevante para la Argentina y para los argentinos.

Después está la energía, que obviamente es un capítulo gigantesco. La Argentina tiene la mitad de las reservas de litio del mundo y no tiene ningún proyecto industrial en litio. El único proyecto es que vengan y se lleven el litio.

Eso es una calamidad. El escenario político de la reelección del RIGI es realmente una calamidad porque, cuando nos despertemos, no va a haber quedado nada.

¿Y deuda?

Si vos producís, si tenés una estructura productiva sostenible, resolvés el problema de la restricción externa y de la falta de dólares, y vas refinanciando la deuda de distintas maneras y con distintos mecanismos.

No puedo más que adherir en la mayoría de las cosas. Pero todo eso plantea una crítica a los axiomas kirchneristas. Donde se decía que un poco de inflación viene bien, que la inflación no es un fenómeno monetario, que se puede tener déficit fiscal y que la deuda es el gran problema de la Argentina. Y vos lo que planteás es algo que no sé si la palabra es modernizar o modificar eso.

Sí, hay que renovar, innovar, cambiar o modernizar, como lo quieras llamar. Porque hay un punto que para mí podemos ampliar un poco más. Recién dábamos un dato de 2011 a 2024. Pero podemos ir desde 1975-1976 hasta hoy. En 1975 o 1976 la Argentina estaba entre los primeros países en todo. Cualquier cosa que vos agarraras y compararas con otro país de América, la Argentina tenía más PBI per cápita. Todo estaba mejor, salvo quizás en desigualdad respecto de Uruguay.

¿Y a quién culpa de eso?

A todos. Les echo la culpa a todos. Porque para mí la dirigencia económica, política y organizacional institucional de la Argentina no tuvo proyecto de país en los últimos 50 años. Por supuesto que hay que innovar. Si no innovamos, nos quedamos sin proyecto. Hace 50 años que no tenemos proyecto de país.

La Argentina tiene 210 años de historia independiente. Muy bien. Los últimos 50 fueron los peores de esos 210 en economía. Y los últimos 40 fueron los mejores en derechos humanos. Vos me podés contar casos malos, pero igualmente fueron mejores que cualquier otro período. Entonces necesitamos un quiebre.

¿Juntos por el Cambio también?

Y, es una decisión de ellos. Yo no sé porque dentro de Juntos por el Cambio hay gente que está dentro del gobierno de Milei, hay gente que avala que no se cumpla el incentivo docente y el financiamiento universitario, que es una violación flagrante de la ley y claramente inconstitucional.

Dos tercios del Congreso votaron. Lo dice la Constitución. Andá a leerla. Y si no estás de acuerdo con eso, cambiá la Constitución. Pero mientras tanto, cumplí la ley.

Entonces, bueno, qué sé yo. Los que están a favor, que yo creo que mañana algunos van a estar en Plaza de Mayo de ese mundo, no sé si existe todavía Juntos por el Cambio.

Me refiero a lo que era.

Claro. Por eso el radicalismo en general sí. Y otros también estarán. No sé. Ellos se dividirán como quieran.

Pero me parece que esto también tiene que ver con algo que debemos pensar: las divisiones ya no son las que eran.

Para ese pragmatismo, ¿incluye, al estilo Lula, una fórmula que integre a sectores fuera del peronismo y que en algún momento pudieron haber sido calificados de gorilas, como hizo Lula con un vicepresidente que había sido su rival en elecciones anteriores?

Para mí, sin duda. Y digo en el sentido de Lula porque conozco muy bien Brasil. Estuve viviendo allá el año pasado varios meses. Lula es el mejor presidente que tuvo Brasil en su historia. Hay otros muy buenos, pero Brasil pasó de venir muy de atrás a pasarnos por arriba.

Una de las cosas que habría que hacer en la Argentina es lo que decía uno de los grandes presidentes de la historia de Brasil: “En cinco años hay que hacer cincuenta”. Para reorganizar la Argentina y volver a ponerla en condiciones de insertarse en el mundo, habría que hacer muchísimo. Estoy citando a Juscelino Kubitschek.

“Si los chicos tienen malos aprendizajes, es más posible que tengan incertidumbre sobre su futuro laboral”

Y yo miro a Lula y digo: claramente es uno de los mejores presidentes no solo de Brasil, sino de América Latina. Después vienen las complejidades que todos conocemos. ¿Cómo puede ser que uno de los mejores presidentes de Brasil esté palo a palo en una disputa donde no sabemos quién va a ganar dentro de pocos meses? Es un desafío ligado al cambio cultural de la época.

Ahora, si hubo alguien que entendió eso, fue Lula. Porque habiendo gobernado Brasil de manera extraordinaria y sacando a 40 millones de personas de la miseria, dándoles ciudadanía, igual le ganó por apenas dos puntos a Bolsonaro. Si no metía a Alckmin y no hacía ese pacto, perdía.

¿Quién sería el Alckmin argentino? No digo quién sería el candidato a presidente, sino quién podría darle a las fuerzas nacionales y populares cierta garantía respecto del superávit y del equilibrio fiscal.

Yo creo que hay un montón de figuras que hoy no están de acuerdo con Milei, que son opositoras por muchas razones, porque están en contra de violar cuestiones democráticas y constitucionales, y porque no tienen un espíritu de crueldad, pero que pueden creer en el equilibrio.

Una cosa es creer en el equilibrio fiscal y otra es que no te importe nada, disfrutar y gozar con el sufrimiento.

Está clarísimo. ¿Encontrás alguien que encarne eso?

Pasa que si yo te nombro, hay diez.

Bueno, después nos pasa la lista.

Después les paso la lista.

MV

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok