Uno de los principales motores del envejecimiento es la acumulación de células envejecidas en los tejidos. Por razones no del todo conocidas, con la edad el cuerpo acumula células senescentes que no mueren y que benefician a uno de los sospechosos de potenciar el deterioro del organismo con los años: la inflamación. Ahora, un equipo liderado por el investigador de la Universidad de Harvard David Lagares ha dado con una posible forma de revertir ese proceso en los pulmones, uno de los órganos cuyas células se deterioran con el paso de los años y que pueden dar lugar a enfermedades como la fibrosis, una dolencia sin cura que afecta sobre todo a personas de más de 65 años.










