En el marco de las conmemoraciones por los 40 años del fallecimiento del escritor, el Ministerio de Cultura de la Ciudad, el Instituto Cervantes y la Fundación Internacional Jorge Luis Borges anunciaron la incorporación del legado borgeano a la emblemática cápsula del tiempo llamada Caja de las Letras, de la sede madrileña.
El acto se desarrolló en la Fundación Internacional Borges (Anchorena 1660), que hace poco reabrió sus puertas para conferencias, talleres y visitas guiadas a su museo, que permiten un acceso íntimo al inagotable universo del escritor.
El año pasado, el Ministerio de Cultura advirtió la ausencia del máximo exponente de la literatura argentina en la Caja, al tiempo que incorporaban el legado de Maria Elena Walsh y Sara Facio. La ministra porteña Gabriela Ricardes demostró el orgullo de llevar adelante esta acción y agradeció a la Fundación por preservar el legado del escritor. “Que este ingreso se dé además junto a los herederos de María Kodama, que entendió y cuidó ese legado con tanta responsabilidad, es una enorme felicidad”.
Después de un recorrido por la Fundación llevado a cabo por Victoria y Mariana Kodama, Ricardes, María Victoria Alcaraz, directora General de Cooperación Cultural y Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, brindaron un discurso para anunciar el inicio del viaje del legado del escritor a la capital española.
Internacionalización de la cultura
Por su parte, María Victoria Alcaraz puso en valor los trabajos de proyección internacional de la cultura porteña. “Desde el Ministerio de Cultura de la ciudad tenemos un enorme interés y preocupación por trabajar en la internacionalización de la cultura de la ciudad de Buenos Aires” declaró.
Victoria Kodama manifestó el enorme orgullo y responsabilidad que siente por mantener vivo el legado de su tía María Kodama, viuda y albacea del escritor, fallecida en 2023. “Ella supo entender lo que Borges hubiera querido”.
“Desde el Instituto Cervantes será un inmenso honor vincular los nombres de Jorge Luis Borges y María Komada a nuestra tradición y nuestra historia” expresó el director del Instituto Cervantes, a la vez que anunció que se realizarán jornadas especiales también en Madrid.
Remarcó que las bóvedas que antes resguardaban caudales económicos, hoy preservan un patrimonio cultural :“Estamos convencidos de que la mayor riqueza de una comunidad es su cultura y de que la mejor manera de comprometernos con el futuro es recibiendo las herencias del pasado”.
El Instituto Cervantes funciona en el edificio que solía ser el Banco del Río de La Plata, cuya bóveda acorazada se transformó en La Caja de las Letras. Desde 2007 reciben y resguardan testimonios y objetos pertenecientes a personalidades de la literatura, el pensamiento y las artes del mundo iberoamericano.
Después del discurso, se realizó la firma de la carta compromiso, mientras que la pregunta que sobrevalaba fue, por supuesto la de qué objetos serán destinados a la Caja ¿Primeras ediciones firmadas?¿Una edición de Prisma?¿Fotografías tomadas por María Kodama?¿El reloj de bolsillo adornado con un tigre? Ricardes dejó la respuesta en suspenso y dictaminó que aún está por definirse en conjunto con la Fundación.
Victoria y Mariana Kodama, la ministra Gabriela Ricardes, y Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, durante el acto. Foto: gentileza.El legado de María Kodama
A su vez, se propuso la incorporación del legado de María Kodama junto al de su esposo. “Sería un honor. Guardo de ella el más grato recuerdo”, dijo al respecto García Montero, que no ocultó su entusiasmo por el depósito de ambos legados en conjunto. María Victoria Alcaraz, recalcó que Kodama fue “una mujer y escritora, pensadora e intelectual de la Argentina que todavía no hemos sabido descubrir adecuadamente”.
Para Luis García Montero, poeta, crítico y ensayista literario, Borges tiene un significado especial ya que lo marcó como lector y escritor. En diálogo con Clarín, expresó que si tuviera que elegir un objeto de Borges para incorporar a la bóveda, él propondría un bastón, porque sobre su bastón es que lo recuerda cuando lo conoció en 1984, afuera de su departamento en la calle Maipú.
En ese entonces, García Montero vino a la Argentina porque uno de sus libros había sido premiado y acababa de iniciarse un convenio cultural entre Argentina y España. Tuvo la fortuna de que Roberto Alifano, gran amigo de Borges, lo invitara a conocerlo y pudo disfrutar junto a él una tarde maravillosa.
“Yo iba dispuesto a ser muy discreto y dispuesto a demostrar mi animación, conocía la ironía de Borges, algunas cosas me daban miedo”, recordó el poeta. “Como granadino, soy muy admirador de Federico Garcia Lorca y había leído sobre muchas “pulseaditas” que Borges había tenido con él. Pero esa tarde, sin que yo sacara el tema de conversación, habló de algunas cosas que le interesaban de Lorca. Es un maestro ¿Qué más se puede decir?”.
Victoria y Mariana Kodama, la ministra Gabriela Ricardes, y Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, durante el acto. Foto: gentileza.De Borges extrajo muchas lecciones, como por ejemplo, la forma de entender las ciudades. “Borges nos invita a poner en duda los dogmas, lo que nace como una idea de eternidad. La vida se deshace y hay muchas posibilidades de respuesta. Una de ellas es la ironía y el sentido del humor a la hora de pensarnos a nosotros y a la realidad, esa es una de las cosas que a él le debo”.
García Montero se explayó también en su afecto por Buenos Aires. El año pasado, visitó el país con motivo de la presentación de El Papa Francisco, Borges y la literatura, editado colaborativamente por el Instituto Cervantes, la Fundación Borges y la Embajada de España. Y antes de despedirse, recitó de memoria algunas estrofas del poema «La lluvia», dejando más que clara su profunda admiración.
Victoria y Mariana Kodama, la ministra Gabriela Ricardes, y Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, durante el acto. Foto: gentileza.Las actividades en conmemoración de los 40 años del fallecimiento del escritor tendrán lugar a lo largo de todo el año y serán abiertas a todos los públicos. Y en octubre, el legado de Borges llegará por fin a la vitrina de la Caja de las Letras en Madrid para ocupar, simbólicamente, su merecido espacio en las letras hispánicas.










