La oposición en México atraviesa sus horas más bajas, según la mayoría de las encuestas, y batalla cada vez más para insertarse en la conversación, poner en el ojo público sus propuestas y alternativas a la hegemonía de Morena. Lo que, sin embargo, ha sabido hacer muy bien es aprovechar los derrapes del oficialismo, balones de aire para salir a flote de la irrelevancia. Lujos, despilfarro, arrogancia, nexos con empresarios, negocios turbios desde la política, todo aquello que Morena prometía combatir. Las polémicas de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente y fundador de Morena Andrés Manuel López Obrador, lo han mantenido en los titulares durante las últimas semanas y han obligado a la mandataria Claudia Sheinbaum a entrar en la arena de la pugna política. Un frente más entre un sinfín de prioridades, desde la economía y la inseguridad doméstica a las enormes presiones de Estados Unidos.









