En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el exministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, analizó el panorama del sector y advirtió que «por unos cuantos meses más los precios van a estar por arriba de las expectativas del mercado», un factor que posiciona a la Argentina ante una ventana de oportunidad clave. Respecto al desarrollo local y el impacto del RIGI, el actual director de Energy Consilium destacó que «hoy Vaca Muerta es una política de Estado, más por necesidad que por virtud», al tiempo que relativizó el carácter estatal de YPF al definirla como una firma que «se maneja en cualquier tipo de orden como una empresa privada que juega en el mercado».
Juan José Aranguren es ingeniero químico graduado de la Universidad de Buenos Aires y licenciado en ingeniería de sistemas, carrera de grado y posgrado, cursada también en la UBA. Fue presidente de Shell Argentina y de la Cámara de la Industria del Petróleo. Se desempeñó como ministro de energía y minería de la nación entre 2015 y 2018 bajo la presidencia de Mauricio Macri. Actualmente dirige la consultora Energy Consilium y es coordinador académico de la certificación avanzada en gestión de transiciones energéticas del ITBA.
En el marco macro internacional, o sea, Ormuz, un posible futuro con el petróleo por arriba de 100 dólares de manera permanente, ¿cuál es su pronóstico, su perspectiva respecto de esto más allá del corto plazo?
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La verdad es que yo no le puedo dar precisiones con respecto a cómo puede ser el futuro, porque va a depender mucho también de cuál sea la terminación del conflicto. Lo que sí es cierto es que este cambio que se ha dado en la ecuación energética mundial nos debe llamar la atención respecto de cómo tenemos que estar gerenciando los recursos energéticos, en el caso particular de Argentina, beneficiarse de los recursos naturales que tenemos en cantidad y calidad en beneficio de nuestra propia población.
Más allá de que los precios han ido a un escalón inesperado respecto de lo que pensábamos cinco o seis meses atrás, a fin del año pasado, todos creían que los fundamentos del mercado iban a llevar a un 2026 y 2027 con precios de la energía del orden de los 50, 55. Hoy estamos en el doble de ese valor. En todo caso, al ser hoy un exportador neto de energía la Argentina, eso trae beneficios para nuestro país con respecto al futuro.
Habrá que ver, una vez que culmine, si es que culmina este conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, cómo es el estado de las instalaciones energéticas afectadas para ver en qué plazo se va a poder reconstituir el sistema energético global. En algunos casos, especialmente lo que es el GNL, que es muy importante, el gas natural licuado, hay instalaciones que van a demandar años en ser restablecidas. Por lo tanto, habrá que ver exactamente ese estado de daño a los efectos de definir en cuánto tiempo vamos a restablecer un nuevo equilibrio. Lo que sí es seguro es que por unos cuantos meses más los precios van a estar por arriba de las expectativas del mercado.
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¿Se imagina un regreso alguna vez al orden de los 50? ¿Usted cree que, independientemente de que se encuentre un camino a lo de Ormuz, el dólar quede bastante más alto que los 50 de manera permanente?
Todo depende del plazo. Es decir, la aparición también de energías sustitutivas o energías alternativas que pueden ir reemplazando, especialmente en un futuro en donde el transporte energético va a dejar de ser hecho en moléculas líquidas o gaseosas y van a pasar a ser hecho en electrones, a partir de una mayor penetración de la energía eléctrica dentro de la realidad cotidiana.
Usted tiene que pensar que hoy, de toda la energía consumida en el mundo, el 20% se consume en forma de energía eléctrica y se espera que en dos décadas avance al 50%. Haya una mayor electrificación de la sociedad y, por lo tanto, van a aparecer energías hoy consideradas todavía, alternativas, como es la solar y la eólica, que van a ir sustituyendo o reemplazando a la fósil. Y, por lo tanto, en el largo plazo los precios tendrían que estar a la baja debido a esta nueva competencia de la energía de carácter térmico como es la energía fósil. Pero habrá que ver si estamos hablando de un par de décadas o más de un par de décadas. Pero en el largo plazo, los precios de la energía deberían ir a una tendencia a la baja.
En ese largo plazo, como decía Keynes, «vamos a estar todos muertos». Pero digamos, en una década, todo parecería ser que la Argentina tenga una enorme oportunidad…
Me permito disentir, si queremos ser ciudadanos responsables, tenemos que pensar en las próximas generaciones y no solamente en nosotros mismos, que seguramente en el largo plazo vamos a estar muertos. Hoy el desarrollo energético sustentable nos obliga a estar pensando en el futuro de nuestros nietos y, por lo tanto, enhorabuena que podamos desarrollar toda la energía que la Argentina tiene a los efectos de beneficiarnos de la misma.
Usted a lo que se refiere también es a la eólica y solar.
Toda forma de energía. Argentina ha sido bendecida por Dios, la naturaleza, y tenemos en cantidad y calidad energía renovable, energía no fósil, convencional, no convencional. Ha sido un despropósito lo que nos ha pasado en los primeros años de este siglo, en donde teníamos que ser importadores de energía cuando nos sobra la energía en la Argentina. Ahora hemos encaminado un nuevo rumbo en el sector energético luego de algunos idas y vueltas. Hoy Vaca Muerta es una política de estado. Más por necesidad que por virtud, difícilmente, podamos volver a equivocarnos respecto de cómo maximizar la monetización de nuestros recursos naturales de todo orden.
El planteo era si, por ejemplo, este anuncio de YPF de un RIGI de 25.000 millones en 15 años, más o menos, para duplicar su producción en Vaca Muerta, otros que también se realizaron en otras empresas petroleras, tiene que ver con lo que pasa con el aumento del precio del petróleo. Es decir, si más allá de cierta coyuntura, parecería que un periodo de una década es esperable un precio del petróleo superior al que se imaginaba hace poco tiempo. En todo caso, tiene que ver con aprovechar una ventana de oportunidad, ¿no?
Sí, la ventana de oportunidad en donde todavía la energía fósil que tenemos en cantidad, como es el petróleo y el gas natural,va a ser demandada por el mundo. Tenemos que tener en cuenta que todavía hoy grandes países como China, que representan el 25% de la población mundial, todavía el 60% de la matriz energética eléctrica de esos países es a base de carbón, que es altamente contaminante.
Si uno pensara en que se puede ir convirtiendo todas esas usinas térmicas a base de carbón en, por ejemplo, gas natural, tendríamos esos países tendrían un producto mucho menos contaminante, de gran poder calorífico y que sería también en beneficio de la sociedad, porque sería también en valores que sean asequibles. Argentina hoy tiene una oportunidad. Es nuestra obligación no desaprovecharla.
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Le voy a hacer una pregunta que cruza el tema económico, porque el RIGI fue planteado como un mecanismo para traer inversiones extranjeras y fundamentalmente inversiones de empresas que no están en la Argentina. Por lo que se ve, en su gran mayoría es llevado adelante por inversiones de empresas extranjeras o argentinas, pero que están todas en la Argentina, y ahora incluso la mayor empresa estatal, YPF. ¿Se encuentra alguna contradicción entre que una medida que estaba impulsada para promover inversiones extranjeras, sea desarrollada por una propia empresa del Estado, o le parece bien?
Yo creo, primero, que el RIGI es una manera de adelantar la normalidad. Es una forma de decir: «Bueno, señores, todavía no estamos en una situación macroeconómica como la que pueden estar ofreciendo otros países del mundo que no han tenido la volatilidad que ha mostrado la Argentina desde el punto de vista institucional, desde el punto de vista tributario, cambiario, etcétera». Y también es cierto que en Argentina muchas veces hemos espantado al capital. Por lo tanto, aquel que se quemó una vez con leche, ve una vaca y llora. Es hasta, diría, natural que primero aquellos que están más acostumbrados con lidiar con una realidad argentina son los que primero se incorporan al RIGI.
Me da la impresión, en este año que falta para la vigencia del RIGI, vamos a ver mucha más inversión de la que hemos visto. Yo me resisto a pensar que YPF es una empresa estatal como se conoce una empresa estatal. Es una empresa donde el 51% de las acciones están en manos de los Estados nacional y provincial, pero se maneja en cualquier tipo de orden como una empresa privada que juega en el mercado, que cotiza en bolsa y se debe a sus accionistas, 51% de los cuales son los Estados nacional y provincial, especial.
Pero insisto, lo importante es que nos hemos dado cuenta de que, primero, la energía cuesta, que hay que cuidarla, aunque todavía hablamos muy poco de eficiencia energética; que aunque tengamos abundancia de recursos, la energía hay que cuidarla porque todo aquello que podamos exportar va a lograr hacer que Argentina tenga un ingreso de divisas que pueda resolver esa demanda que siempre tenemos los argentinos de ese papelito de color verde que tanto nos atrae.
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Usted condujo Shell durante mucho tiempo y ahora se están vendiendo las estaciones de servicio de Shell. Entiendo que una cosa es la empresa petrolera y otra las estaciones de servicio. De cualquier forma, me gustaría, dado su experiencia de haber presidido la empresa durante tanto tiempo, alguna reflexión sobre esta venta de la estación de servicio Shell.
Primero, la empresa Shell en su momento, en el año 2018, yo en ese momento era ministro, ya yo me había ido en el 2015, vendió sus acciones en Argentina a una unión de empresas, un joint venture, entre la misma Shell y una empresa brasilera llamada Cosan, que es una proveedora de azúcar y de alcohol para el mundo muy relevante. O sea, hoy la comercializaciónde productos de Shell en Argentina la realiza una empresa llamada Raízen, mitad Shell, mitad Cosan. Y hoy, desde fines del año pasado, se ha iniciado un proceso de venta en donde, si bien no se conoce, habría ya un ganador en ese proceso de venta.
Forma parte de la decisión que tomaron los accionistas en pensar que a lo mejor obtienen más valor vendiendo su negocio en la Argentina que el flujo de fondos futuros que ese negocio le puede dar. Normalmente, cuando se produce una compraventa, hay dos personas, dos extremos, que están satisfechos: el que compró cree que compró al valor más bajo posible, y el que vendió, en ese equilibrio que es el precio de la transacción, se satisfacen las dos expectativas.
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¿Están vendiendo tanto los Shell como los brasileños simultáneamente?
Sí..La sociedad, el joint venture que se llama Raízen en el perímetro de Argentina, no el de Brasil, que se sigue manejando la compañía. Tengo entendido que uno de los accionistas, Cosan, ha tenido problemas financieros porque han cometido algunos fallos en la estrategia, especialmente de producir biocombustibles de segunda y tercera generación, y están demandando capital. Y la forma de poder cubrir su quiebre financiero es a partir de la venta de ciertos activos. Uno de esos activos es el negocio de Raízen en Argentina.
Lo cual no implica, al menos en mi conocimiento, que la marca Shell se vaya del país, porque el principal activo que tiene Raízen en Argentina es su marca, es Shell. Por lo tanto, es muy probable que como parte de la venta haya la posibilidad de continuar con el franquiciado de la marca durante equis cantidad de años, como ocurre en otros países de Latinoamérica, donde Shell ya dejó de ser dueño de las estaciones de servicio y pasó a ser alguna familia, como en Chile.
Y en Argentina, el caso que usted decía que se conoce ya quién sería el ganador .¿Sería José Luis Manzano?
Respondo a los que conozco periodísticamente, tal vez, y alguna información adicional. Si bien es más fácil decir Manzano, tengo entendido que la empresa importante atrás de la oferta es Mercuria, que es una trader global, que tiene la mayor parte del capital, y Manzano tendría solamente con su empresa, que es Integra Capital, una participación menor.









