Desde el comienzo de la era Milei, Argentina perdió 32.290 compañías, a punto de que ya cuenta con la menos cantidad en 19 años, desde 2007. La caída acumula 18 meses consecutivos y alcanza a 14 de los 18 sectores económicos y a 23 de las 24 provincias, de acuerdo al último relevamiento de Fundar. Este golpe se da a la par de una caída de la economía del 2,9% en julio, donde la actividad quedó 4% por debajo del cierre de 2025.
Contra noviembre de 2023 se perdieron 32.290 empresas, precisó el Monitor Mensual de Empresas de la fundación. Julio marcó la décimo octava caída mensual consecutiva. En la comparación con el año pasado, se destruyeron 15.475 firmas (-3,1%), con lo que ya se acumulan 29 meses seguidos de retrocesos interanuales. Solo en lo que va de este año, la pérdida asciende a 10.095 empresas.
Se trata de la mayor caída en los primeros 32 meses de una gestión presidencial desde que hay datos comparables. Mientras que durante los primeros 32 meses de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández las variaciones oscilaron entre una caída del 2,2% y un crecimiento del 4,1%, durante la actual gestión la reducción alcanza el 6,3%.
“Los datos muestran un deterioro persistente y generalizado del entramado empresarial argentino. La caída en la demanda interna, junto a los costos elevados en dólares, la carga tributaria, los problemas de infraestructura y los costos financieros, generan un contexto muy adverso para las empresas, incluso para aquellas que tienen niveles de productividad suficientes para competir. La Argentina necesita generar condiciones para que producir e invertir vuelva a ser viable”, señaló Guido Zack, director de Economía de Fundar.
En este contexto, el relevamiento de expectativas del mercado (REM) del Banco Central ajustó sus proyecciones de crecimiento para 2026, que pasaron de 3% en junio a 1,5% en septiembre. El mismo informe redujo el avance esperado para 2027 de 3% a 2,5%. El informe semanal de la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia aclaró que para que el arrastre estadístico de este año no sea negativo, la economía debería expandirse al menos 2,3% entre agosto y diciembre para evitarlo.
El consumo privado podría levantar el PBI, ya que tiene la mayor proporción. Pero depende del poder adquisitivo, el nivel de empleo, el crédito y las transferencias del sector público a los hogares. Estos vienen en rojo en los últimos meses.









