Argentina necesita pensar el largo plazo

Argentina necesita pensar el largo plazo

Argentina piensa demasiado en el corto plazo. La política se encuentra absorbida desde hace varias décadas, por la inmediatez económica, las elecciones y la confrontación cotidiana. Todo ello ha contribuido a generar un progresivo deterioro de Argentina, expresado en múltiples problemas: estancamiento económico, precarización laboral, desindustrialización, poca inversión productiva, empobrecimiento y aumento de la desigualdad.

La solución a los problemas de inflación, industria, universidades, planificación, ciencia y tecnología, I.A., recursos naturales, energía, geopolítica, China, Estados Unidos, RIGI, Malvinas, Brasil,dejan de ser problemas yuxtapuestos y se convierten en diferentes dimensiones de unamisma problemática. El viejo modelo político y económico está en franca crisis o bien, no existe más.

Además, el mundo se ha vuelto extremadamente complejo, cambiante, imprevisible y desordenado, lo que implica mayores y renovados problemas: desafíos de índole geopolítica, tecnológicos, ambientales,de trabajo y otros. Por lo tanto, Argentina debería prepararse para enfrentarlos a todos ellos con renovadas y actualizadas ideas, dejando de lado, definitivamente, los viejos clichés y las polarizaciones ideológicas, que han resultado absolutamente inconducentes para resolver los problemas de la mayoría de los argentinos.

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El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Argentina no necesita “simplemente” elegir otro gobierno; necesita recuperar la capacidad de pensar anticipadamente, formular un proyecto propio y convertir sus recursos en capacidades nacionales, antes de que otros los incorporen a sus propios proyectos.

Argentina no sólo enfrenta recurrentes crisis económicas o políticas, sino una enorme crisis de capacidad estratégica. Posee recursos que otros necesitan, pero todavía debe construir las políticas capaces de convertir esos recursos en autonomía, conocimiento y desarrollo.

En este mundo tan incierto, la respuesta no puede ser abandonar la planificación, sino cambiar su significado: planificar es construir capacidades antes de saber exactamente cuándo serán necesarias. Para ello hace falta recuperar ciencia, tecnología, industria, formación, infraestructura y poder de negociación, pero también una arquitectura política capaz de transformar conocimiento en decisiones sostenidas. Además, en lo inmediato es no seguir endeudándonos o seguir entregando nuestras riquezas a precio vil.

La crisis de representatividad generalizada nos ha conducido al actual laberinto, desde el cual parece difícil salir; el surgimiento del fenómeno libertario no es un accidente fortuito, es la culminación de una larga decadencia, producto dela desconexión de la política con los problemas reales que agobian al pueblo argentino. La percepción que relaciona a la política con la corrupción, más las campañas del odio que alimentan en la sociedad argentina las corrientes de la anti-política, nos condujeron a esta polarización, que nada resuelve y agrava aún más todos los problemas.

Hemos llegado a un punto que es casi imposible tener un diálogo abierto que permita recuperar la capacidad de decidir libremente sobre nuestro propio destino, restituyendo el tejido económico nacional en el marco de un proyecto nacional de desarrollo con justicia social. Si esto no se lograra, se profundizará la desigualdad y la exclusión.

Hay esperanza. Aún en el rechazo a la política, la sociedad muestra que está en la búsqueda de una nueva y genuina representación. La dirigencia de signo nacional, la actual o la que surja en su reemplazo, tiene que demostrar finalmente estar a la altura de ese desafío.

Argentina, al contrario de las campañas que buscan destruir la autoestima colectiva, sembrar el pesimismo y convencernos de que nada distinto se puede hacer, es un país que todavía, aún a pesar de la debilidad estructural que padecemos, cuenta con extraordinarios recursos humanos, económicos e institucionales capaces de aprehender de su historia y reencausarla.

Argentina necesita un cambio de rumbo, sin volver al pasado, generando una nueva esperanza, que permita disminuir la enorme incertidumbre y decepción que siente la mayoría del pueblo. Es necesario recrear un nuevo modelo argentino, peculiar y exclusivo que sea el más conveniente para sus Intereses Nacionales y que permita el máximo desarrollo integral de sus potencialidades, beneficiando así al Bien Común, para que nos abarque a todos.

Una gran estrategia que permita transformar el país y adentrarnos en el futuro con optimismo, aunque los desafíos sean enormes. Recursos materiales y humanos tenemos de sobra.

Falta un plan estratégico que nos movilice hacia el futuro y que deje atrás un pasado de confrontaciones internas que tanto nos han dañado y atrasado. Muchos de nuestros problemas son comunes a la de todos los países vulnerables o dependientes, originados en que los conflictos modernos han adquirido un carácter multidimensional e interconectado, producto del proceso globalizador.

Pero algunos ya han comenzado a resolver sus problemas: las potencias intermedias, que hoy lediscuten a las grandes potencias y deben ser escuchados. Argentina puede y debería estar entre ellos.

Un primer escollo a superar es controlar y superar el fraccionamiento de toda la sociedad, la erosión del tejido social, que destruyó lentamente las formas organizativas de los pueblos, y arremetió contra las identidades nacionales. Enmascarado detrás de la defensa de la libertad (nadie puede estar en contra) grupos concentrados globales y sus vasallos locales, intentan “liberar” al hombre individuo de todas sus “ataduras”, el Estado, la Patria, las nacionalidades, las religiones, las etnias, las identidades culturales, los valores morales, las comunidades organizadas, los partidos políticos, las agremiaciones, las fraternidades, los sindicatos.

Su ideal es un ser humano absolutamente aislado, solo, aún mejor asexuado, y tal vez con un chip instalado en su cuerpo (cyborg), que se irá convirtiendo en un ser totalmente deshumanizado, pero fácil de controlar con inteligencia artificial y la big data.

Numerosas y variadas voces también se han alzado para mostrar la tragedia de este avance progresivo del liberalismo extremista (libertario), que erróneamente se pretende asociar, mezclar o confundir con el capitalismo o las leyes del mercado, y que exacerban elindividualismo, consumismo, exacerbación del éxito y del odio, fragilidad social y conformismo no crítico, la anti-política.La destrucción de los lazos comunitarios dentro de la sociedad y sus fundamentos éticos es uno de los factores principales que impide resolver sus problemas.

Los políticos y los medios de comunicación actuales tienen una mirada excesivamente economicista y se enfocan demasiado en los temas macroeconómicos y financieros. Es un grave error pensar que sólo las soluciones en ese campo llevarán a un país más vivible.

Una mirada más amplia, sobre todo lo que ocurre en el mundo actual nos muestra que, desde los problemas geopolíticos, las guerras, los fenómenos culturales y educativos, la aceleración del conocimiento científico y tecnológico y otros, las transformaciones de las naciones y el destino de los pueblos, están fuertemente influenciadas por un conjunto de variables interrelacionadas a las que es difícil no tomar en cuenta, ya que condicionan los proyectos nacionales.

Que casi no haya un amplio debate de ideas, que es una de las fortalezas del sistema democrático, hace que todos los gobiernos terminan gestionando mal por no escuchar al otro y terminan posponiendo los problemas. Tan infiltrados estamos de teorías ideológicas globales de todos los signos, tanto neoliberales como neomarxistas, que ya hemos perdido el rumbo de lo que realmente queremos ser, partiendo del supuesto que sabemos quiénes somos.

Para contribuir al amplio y necesario debate de ideas, nos hemos reunidos, junto con numerosos argentinos de todos los sectores, en una nueva corriente de opinión, denominada Fuerza Suma + (FS+), desde donde proponemos pensar con realismo los problemas presentes y futuros y encontrar las soluciones necesarias para enfrentarlas. Eso no lo puede hacer ningún grupo de laboratorio; inclusive no lo puede hacer un solo partido político. Surgirá de un gran debate público federal, donde se expresen todos los sectores dirigentes, políticos, gremiales, empresarios, profesionales, científicos y otros sectores populares.

*Consultor de Análisis y Riesgo Geopolítico, cofundador de Fuerza Suma (FS+), ex profesor de Escuela Superior de Guerra (ESG), ex miembro de Centro de Estudios Estratégicos de Ejército FFAA, Lic. Cs. Químicas FCEN UBA

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