Santiago Ascacíbar se puso la camiseta de Boca y la sintió propia desde el primer día. Por su intensidad, su despliegue y su personalidad, encajó de inmediato en un equipo que exige carácter y compromiso. A tres meses de su llegada, el volante ya dejó en claro cuál es su meta: no se conforma con un título, quiere todos.
“Vengo de una familia fanática de Boca. De chico íbamos mucho a la platea de la Bombonera, lo vimos campeón varias veces y ahora están felices de verme acá”, cuenta el mediocampista en una entrevista con la revista Desde La Boca.
Nacido en 1997 en tiempos en que comenzaba el ciclo dorado de Carlos Bianchi, su sueño, admite, se le cumplió en el momento justo. Con experiencia en Europa y tras un regreso exitoso en Estudiantes, donde sumó títulos, Ascacibar siente que está preparado para el desafío. Y no se guarda nada: su ambición es máxima.
“¿Mi sueño? Ganar todo: el torneo, la Copa Argentina, la Libertadores, el otro torneo y las finales. Es mi manera de ver las cosas. No digo nada imposible: lo logré con Estudiantes, un club con un corazón enorme, y Boca tiene eso y más”, asegura.
Pero además de los títulos, hay un objetivo simbólico que lo moviliza: el reconocimiento de la Bombonera. Ese canto que marcó época con referentes como Blas Giunta o Mauricio “Chicho” Serna, y que no se escucha desde hace años.
“Mi viejo siempre me hablaba de Giunta y de lo que significaba para Boca. Me decía: ‘¿Sabés lo que era verlo en la cancha?’. Ojalá algún día se escuche el ‘Ruso, Ruso, Ruso, huevo, huevo, huevo’”, se ilusiona.










