Todos aquellos que se dejaron llevar por la euforia de ver coincidir bajo un mismo techo a dos fenómenos en lo suyo como Fernando Alonso y Adrian Newey, muy probablemente varíen su forma de enfocar las cosas a partir de ahora, y adopten una mirada más analítica. Pues bien, ese combinado que estaba llamado a romper los moldes de la Fórmula 1 va camino de convertirse, si no lo es ya, en uno de los petardazos más históricos de la historia del campeonato. El bólido verde es el más pobre de la parrilla, y eso que Cadillac se ha estrenado esta temporada. En Montmeló (15.00, Dazn), precisamente donde hace más de cuatro meses se comenzaron a intuir los primeros obstáculos del Everest que la escudería de Silverstone tiene ahora por delante, el AMR26 ya no tiene dónde esconderse para desgracia de Fernando Alonso, que afronta los últimos coletazos de su trayectoria en el certamen que le consagró como uno de los mejores de siempre, después de ser capaz de destronar a Michael Schumacher, el Kaiser, cuando el alemán era intocable.
Aston Martin ya no tiene dónde esconderse: Fernando Alonso se clasifica en último lugar en el GP de España










