Bahiano ha adoptado a Niceto como su casa en la Ciudad de Buenos Aires. Tras la grabación de su último disco en el Teatro Ópera, el músico eligió este espacio por la libertad que le ofrece al público, rompiendo con las formalidades de las salas tradicionales. «Niceto es un lindo lugar porque la gente está más libre, se puede mover… no es tan estructurado como un teatro», explica el cantante, quien reconoce que aunque pasen los años, la ansiedad previa a cada show sigue intacta.
A pesar de su extensa trayectoria, Bahiano destaca la constante renovación de su audiencia: en sus últimas presentaciones, gran parte de la sala estaba compuesta por personas que lo veían por primera vez. «Las canciones, por más que se hayan grabado en otros tiempos, son parte del plan de mucha gente de hacer retrospectiva», reflexiona sobre la vigencia de himnos como Pupilas Lejanas o Sin Cadenas.
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La Kabbalah y una nueva conciencia musical
Aunque el show de mayo se centrará en su repertorio clásico y en el material de su etapa solista como Mucha Experiencia y Pura Adrenalina, Bahiano ya trabaja en un nuevo disco que verá la luz después de julio. Esta nueva etapa creativa está profundamente influenciada por su estudio de la Kabbalah junto a un rabino, lo que ha modificado su percepción del mundo y de su propia poética. «Creo que van a haber algunas cosas más de conciencia, de espiritualidad, algo de un poco más de elevación», adelanta sobre sus nuevas letras. Esta búsqueda conecta con la esencia misma del reggae, un género que el artista vincula con lo espiritual y lo consciente. «El contenido va a ser más consciente… cuando uno estudia hay percepciones diferentes y toda esa cosa va cargando tintas», afirma. Aquí la entrevista completa:
El escenario como elección de vida
Al mirar hacia atrás, el cantante recuerda con humor sus inicios en 1987, cuando dejó la carrera de Arquitectura en la UBA para sumarse a Los Pericos. De aquel «salvaje» que descubría el escenario por primera vez, hoy queda un artista que ha hecho de la música su refugio y su motor. El escenario, confiesa, fue el lugar que le permitió vencer su timidez natural y descubrir una energía que no sabía que poseía. Para él las presentaciones en vivo son una necesidad vital que no piensa abandonar: «Uno no se baja del escenario… se baja por cuestiones de salud o por cuestiones de la vida misma, pero no porque uno decida ‘no quiero subirme más’».

Con la tranquilidad de quien ha sabido cuidar su carrera y la bendición de un público que lo acompaña, Bahiano se prepara para otra noche de conexión directa, donde la música vuelve a ser ese puente intangible de sensaciones. Encontrá acá más info sobre las entradas para este nuevo encuentro.









