El desembarco de cubanos en Brasil se disparó a partir de 2025, en paralelo al imparable deterioro de las condiciones de vida en la isla caribeña. Lo que empezó con un goteo de llegadas a través de una dura ruta por la Amazonia se ha convertido en un flujo creciente que les ha colocado a la cabeza de las peticiones de asilo tras superar por mucho a los venezolanos. Las autoridades brasileñas tramitan más de 90.000 solicitudes de refugio de cubanos, incluidas 35.000 presentadas en los primeros siete meses de este 2026.









