Entre la madrugada del 24 de mayo y las primeras horas de la mañana de ese mismo día existe un vacío temporal que se convirtió en el principal desafío para los investigadores que intentan reconstruir el femicidio de Agostina Vega. Dos semanas después del hallazgo de sus restos y con tres personas detenidas por distintos grados de participación, la Justicia cordobesa logró avanzar sobre los presuntos responsables, pero todavía intenta determinar qué ocurrió exactamente durante las horas decisivas en las que la adolescente de 14 años fue vista con vida por última vez.
La investigación que encabeza el fiscal Guillermo González sostiene que Agostina fue asesinada dentro de una vivienda ubicada sobre la calle Del Campillo al 800, en barrio Cofico, donde residía Claudio Gabriel Barrelier, el empleado municipal de 33 años detenido e imputado por femicidio. Sin embargo, entre la llegada de la joven a ese lugar y el comienzo de las maniobras para hacer desaparecer el cuerpo persisten zonas oscuras que todavía no pudieron ser despejadas.
La principal hipótesis de los investigadores es que Agostina nunca salió con vida de esa propiedad, pero no está claro cuántas personas estuvieron con ella esa noche. Hasta el momento no trascendieron registros de cámaras de seguridad ni testimonios que permitan ubicarla fuera de la vivienda después de su ingreso. Esa ausencia de evidencias se convirtió en uno de los elementos centrales de la acusación.
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Las conclusiones preliminares de la autopsia reforzaron esa línea investigativa. El informe forense determinó que la adolescente fue víctima de una agresión sexual y que murió por asfixia mecánica. Además, los especialistas establecieron que el fallecimiento se produjo durante la madrugada, una ventana temporal que coincide con las horas que hoy concentran la atención de los pesquisas.
La secuencia posterior es la que comienza a complejizar el expediente. Porque si bien la fiscalía cree haber identificado al autor material del crimen, todavía intenta reconstruir quiénes participaron de los movimientos posteriores y en qué momento se puso en marcha el plan para ocultar lo ocurrido.
En ese contexto apareció el nombre de Osvaldo Fassetta, de 47 años, quien vivía en la misma casa donde se habría cometido el crimen. Durante los primeros días de la investigación, incluso antes de ser detenido, el hombre concedió entrevistas en las que relató movimientos de aquella noche y aseguró desconocer qué había sucedido con Agostina. Con el avance de las medidas de prueba, sin embargo, terminó imputado por encubrimiento agravado.
La situación de Fassetta abrió nuevos interrogantes para los investigadores. No sólo por su posible presencia en la vivienda durante las horas clave sino también por el rol que pudo haber tenido después de la muerte de la adolescente. Los fiscales intentan determinar si fue un simple testigo de los hechos o si tuvo algún grado de participación en las maniobras posteriores.
Esta semana, la investigación dio un nuevo giro con la detención de Soledad, una mujer cuya situación procesal aparece vinculada a uno de los elementos más sensibles del expediente: el Ford Ka que, según la hipótesis judicial, habría sido utilizado para trasladar y descartar parte de los restos de la víctima.
Las cámaras de seguridad analizadas por los investigadores permitieron reconstruir movimientos de ese vehículo durante las horas posteriores al crimen. En esas imágenes aparece la mujer ahora detenida, un dato que amplió el universo de sospechosos y reforzó la hipótesis de que más de una persona habría intervenido en la etapa posterior al asesinato.
Para los investigadores, la aparición de nuevos involucrados no modifica el núcleo de la acusación contra Barrelier, pero sí obliga a profundizar la reconstrucción de lo ocurrido durante esas horas. Ya no se trata únicamente de determinar cómo murió Agostina, sino también de establecer quiénes colaboraron en el ocultamiento del crimen y de qué manera se organizó una maniobra que demandó movimientos, vehículos y acciones coordinadas.
Las dudas son muchas. Los fiscales buscan precisar quiénes estuvieron dentro de la vivienda durante la madrugada, quién tomó las decisiones posteriores al asesinato, cuándo comenzó el traslado de los restos y qué papel desempeñó cada uno de los detenidos. También intentan establecer si existen otras personas que aún no fueron identificadas o si toda la secuencia puede explicarse con los tres sospechosos actualmente imputados. La familia de Agostina está convencida que el círculo de sospechosos está lejos de cerrarse.
Mientras el expediente avanza bajo secreto de sumario y continúan las pericias sobre teléfonos, vehículos y registros fílmicos, el caso parece haber ingresado en una nueva etapa. La investigación logró construir una hipótesis sólida sobre el lugar donde Agostina fue asesinada y sobre quién sería el principal responsable. Pero el rompecabezas todavía tiene piezas faltantes.
Porque entre los últimos movimientos conocidos de la adolescente y la aparición de las primeras evidencias del encubrimiento existe una franja de varias horas que aún permanece incompleta. Es en ese lapso donde los investigadores creen que se encuentra la explicación definitiva de lo ocurrido. Y es también allí donde sobreviven las preguntas más inquietantes de un femicidio que sigue conmocionando a Córdoba. Y al país.
“Creemos que faltan personas”
La próxima semana podría ser clave para la investigación. Mientras aguarda el posible levantamiento del secreto de sumario y nuevas medidas previstas por la fiscalía, la querella que representa al padre de Agostina sostiene que todavía hay aspectos centrales del caso que no fueron esclarecidos.
El abogado Guido Torreani aseguró que la hipótesis de la familia no se limita a los tres imputados actuales y advirtió que aún resta identificar a otras personas que aparecen vinculadas a la causa. “Creemos que la cadena de responsabilidad no se agota”, afirmó.
Según explicó, una de las incógnitas pasa por determinar quiénes son algunas de las personas registradas en las imágenes que forman parte del expediente. “Falta determinar quiénes son estas personas y qué grado de participación tuvieron”, sostuvo.
Torreani también se refirió a los registros fílmicos que analizan los investigadores y planteó que todavía quedan movimientos por reconstruir. “Creemos que hubo una salida y tenemos que determinar cómo ocurrió”, señaló.










