“Me acuerdo de las palabras de Rafa Nadal cuando dijo que la confrontación con Federer le ayudó a mejorar”, dijo Luis Enrique, despeinado y barbudo en la sala de conferencias del Allianz Arena, ayer por la tarde. “Se lo transmito a mis jugadores. Sentimos admiración por el Bayern. Este rival nos puede motivar a buscar nuestra mejor versión, porque llegados a este punto necesitaremos competir mejor que nunca. Aquí el reto es superar a un equipo que juega de manera sensacional”.
Claves del Bayern Múnich – PSG, el duelo que alcanzó una cumbre insólita en la Champions









