La salud ha tomado un protagonismo inusitado en la campaña para las elecciones presidenciales de Colombia, cuya primera vuelta se celebra este domingo. Las encuestas indican que este sector, usualmente relegado del discurso político por sus tecnicismos poco taquilleros, se ha convertido en la principal preocupación de los votantes. El sistema está al borde del colapso: los dispensarios niegan medicamentos, los hospitales cierran servicios y los especialistas no tienen citas disponibles. Ningún candidato niega la gravedad de la crisis. El enfrentamiento político se enfoca en las causas. Algunos creen que la culpa es del Gobierno de Gustavo Petro por desfinanciar un sistema que requiere ajustes menores, mientras que los partidarios del presidente aseguran que la razón es la corrupción de unos intermediarios privados que deben ser eliminados para crear un esquema totalmente diferente. El futuro de la salud polariza a millones de colombianos como nunca antes.










