En el barrio La Cascada, en Esquel, la preocupación ahora está puesta en la salud de los tres chicos y de la mujer que fueron encontrados el jueves en la casa de Pasaje La Cascada al 600, donde vivían desde 2022.
Después del allanamiento que terminó con el rescate de los integrantes de la familia y la detención del bioquímico Miguel Battista, de 71 años, la atención se concentra en las consecuencias psicológicas de la situación que atravesaban y en cómo continuará su protección.
Según afirmaron fuentes cercanas a la investigación a Clarín, los tres hijos de Battista están “muy afectados psicológicamente”.
Sin embargo, la primera evaluación visual no detectó signos de desnutrición, ni tampoco existía una sospecha de que estuvieran desnutridos. Durante el procedimiento, los investigadores pudieron observar que no faltaban alimentos en la casa.
Ese dato coincide con lo que contaban los vecinos del barrio a este medio, que habían advertido que cada dos semanas llegaba un auto particular a la vivienda para dejar cajas con productos de comida.
La presencia de esos alimentos también quedó reflejada en las numerosas cajas de cartón que todavía se pueden ver desparramadas tanto en el frente como en el fondo de la propiedad.
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La casa del horror del bioquímico en Esquel.
La situación alimentaria, de todos modos, no despeja la principal preocupación de quienes intervienen en el caso. “La mayor preocupación era la afectación psicológica de la situación. Sin embargo, ellos están bien y estables”, explicaron a Clarín.
La actualización sobre el estado de salud de los chicos se conocerá durante la próxima semana, cuando el equipo médico pueda presentar el informe.
Hasta entonces, las evaluaciones psicológicas y médicas serán determinantes para establecer qué necesitan y cómo seguirán bajo protección.
Battista fue alojado en la comisaria 2da. de Esquel. Foto: Euge Neme.La mujer está internada en Salud Mental
Deborah Paz, la esposa de Battista, de 41 años, permanece internada en el área de Salud Mental del hospital municipal, donde recibe tratamiento psiquiátrico.
La mujer no tiene familiares cercanos en Esquel ni conocidos en la zona, una circunstancia que también deberá contemplarse al momento de definir cómo continuará su acompañamiento.
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Así es la casa del horror en Esquel.
Lo que pudo saber Clarín es que ella “está muy bien” mientras sigue siendo asistida en el Hospital Zonal Esquel.
Por el momento, tampoco se tomó declaración a la mujer ni a ninguno de los tres hijos. Las autoridades esperan avanzar con las evaluaciones médicas y psicológicas antes de definir los próximos pasos judiciales.
Qué pasará con los chicos
La familia estaba compuesta por Battista, de 71 años; Paz, de 41; y sus tres hijos: la mayor, de 19 años; el del medio, de 17; y la menor, de 13.
Los tres chicos quedaron al resguardo del Servicio de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Esquel, el organismo municipal que interviene ante situaciones en las que los derechos de niños y adolescentes están amenazados o fueron vulnerados.
La casa del horror. Foto: Euge Neme.Su función es evaluar cada situación, coordinar la asistencia necesaria y adoptar medidas para garantizar la protección y el bienestar de los chicos.
Aunque la hija mayor ya tiene 19 años, también está siendo acompañada por el organismo para evitar que los hermanos sean separados durante esta primera etapa de intervención.
La idea que se analiza es encontrarles una familia que pueda recibirlos, aunque esa decisión depende de las áreas específicas que intervienen en el caso.
Por ahora, cualquier alternativa deberá contemplar tanto el estado de salud mental de los hijos de Battista como la investigación sobre la responsabilidad del padre.
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Quién es Miguel Edgardo Battista, el bioquímico detenido en Esquel
También se espera que durante la semana se pueda avanzar con las declaraciones de los hijos mediante el procedimiento de Cámara Gesell.
En cuanto a la hija de 19 años, las autoridades están evaluando si corresponde utilizar el mismo mecanismo. “Si se viera su salud psíquica vulnerable, se va a pedir que declare también bajo la misma modalidad”, explicaron fuentes vinculadas con el caso.
Desde el allanamiento del jueves, fuentes cercanas a la investigación aseguraron a este diario que ningún familiar se acercó para ponerse en contacto con ellos.
El rescate de la familia
El jueves, el Ministerio Público Fiscal y la Policía de Chubut allanaron la vivienda del bioquímico Miguel Ángel Edgardo Battista, ubicada en Pasaje La Cascada al 600, en Esquel.
Allí encontraron a Deborah Paz y a sus tres hijos, confinados en distintos lugares de la casa. Los cuatro fueron puestos a resguardo y Battista quedó detenido.
Durante una conferencia de prensa realizada el viernes, la procuradora Cecilia Bagnato y la fiscal Mónica Caveri describieron las condiciones que encontraron los investigadores dentro de la propiedad.
Había mucho desorden y una heladera con alimentos tanto en buen estado como en mal estado. También señalaron que, aparentemente, los tres hijos dormían en una misma habitación, pese a que la vivienda es grande y cuenta con varios cuartos.
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Habló la fiscal de la causa del bioquímico detenido en Esquel.
La primera denuncia formal por la situación de vulnerabilidad de los chicos y su madre se presentó el 10 de octubre. La realizaron vecinos preocupados por el aislamiento extremo de quienes vivían en la casa y por la falta de contacto social de los menores, entre otros motivos.
El 20 de octubre, después de varios intentos de la Policía Comunitaria por establecer contacto con la familia, intervino el Servicio de Protección de Derechos junto con el Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), según detalló el Ministerio Público Fiscal en un comunicado.
Battista les negó el ingreso a los profesionales, que luego elaboraron un informe de riesgo urgente en el que advirtieron sobre “la vulnerabilidad extrema de los integrantes del hogar”.
Fuentes del caso señalaron a Clarín que esa vulnerabilidad no estaba relacionada con la situación socioeconómica de la familia.
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Secuestró a toda su familia en Esquel.
Battista quedó imputado por los delitos de «abandono de persona agravado por el vínculo, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad«.
La investigación busca esclarecer sus acciones y determinar cómo habrían afectado de manera directa la salud psicofísica, la libertad de circulación y otros derechos fundamentales de su esposa y sus tres hijos.
En el marco de la audiencia judicial, la Fiscalía solicitó 60 días de prisión preventiva para el bioquímico, pero el juez dispuso 10 días.
Mientras avanza la causa, todavía resta tomar declaración a la mujer y a los hijos, completar las evaluaciones médicas y psicológicas y definir las medidas de protección que se adoptarán para cada uno.
Esta semana será clave para conocer con mayor precisión el estado de salud de los integrantes de la familia y establecer cómo continuará su acompañamiento.









