El Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (SNI) ha comunicado este martes a un grupo de legisladores que hay “indicios de diálogo” entre Estados Unidos y Corea del Norte y que una nueva cumbre entre sus líderes, Donald Trump y Kim Jong-un, podría celebrarse “en cualquier momento”. El organismo admitió, sin embargo, que no ha podido confirmar contactos concretos entre Washington y Pyongyang. Tampoco precisó en qué basa su análisis, según recoge la agencia surcoreana de noticias Yonhap.
El posible deshielo coincide con los intentos, hasta ahora infructuosos, del presidente surcoreano, Lee Jae-myung, por reabrir el diálogo intercoreano y sustituir el armisticio de 1953 por un régimen de paz. El SNI ha reconocido, no obstante, que esas iniciativas tampoco han permitido establecer contacto con el país vecino. Corea del Norte reconoce constitucionalmente a Corea del Sur como un Estado separado y ha abandonado el objetivo de la unificación.
“Respecto a una cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte, debemos considerar que puede producirse en cualquier momento”, trasladó a la prensa Youn Kun-young, diputado del gobernante Partido Democrático. Junto a Yoo Yeong-ha, del conservador Partido del Poder Popular, resumió las conclusiones de la sesión a puerta cerrada que la comisión de Inteligencia de la Asamblea Nacional mantuvo con el SNI.
La evaluación del SNI sobre el presunto acercamiento entre Washington y Pyongyang llega después de que Trump haya insistido en su deseo de reunirse con Kim este año. A mediados de agosto, el republicano invocó su “muy buena relación” con el norcoreano para ordenar —a horas de que comenzaran— una reducción “sustancial” de las maniobras militares que Estados Unidos y Corea del Sur realizan cada verano. Los ejercicios terminaron seis días antes de lo previsto y obligaron a recortar las operaciones sobre el terreno. Trump argumentó que eran demasiado costosos y enviaban una señal “inapropiada y hostil” a Pyongyang, que, según el presidente estadounidense, se había comportado de forma “respetuosa y sin intenciones amenazantes” desde su regreso a la Casa Blanca.
La respuesta pública de Pyongyang ha sido calculadamente ambigua. Kim Yo-jong, hermana del líder y una de las figuras más influyentes de su círculo, calificó de “excelente” la relación personal entre Kim y Trump, pero negó un acercamiento diplomático y advirtió de que el recorte de las maniobras no debía presentarse como un gesto de buena voluntad. Este lunes, un día antes del informe del SNI, un portavoz del Ministerio de Exteriores norcoreano expresó que la política “hostil” estadounidense permanece intacta, prometió que Pyongyang seguirá reforzando el arsenal nuclear y sostuvo que resulta “inútil” esperar una distensión mientras Washington mantenga la desnuclearización como objetivo, según la agencia estatal KCNA.
El principal escollo sigue siendo, por tanto, el mismo que hizo fracasar la cumbre de Hanói en 2019. Washington defiende oficialmente la desnuclearización completa de la península, mientras Pyongyang rechaza negociar su arsenal atómico. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo calcula que Corea del Norte puede haber ensamblado unas 60 cabezas nucleares y posee material fisible para fabricar al menos otras 30. Varios expertos consultados por este diario consideran que Kim llegaría al hipotético encuentro con Trump con más margen negociador que en las tres reuniones que se produjeron entre 2018 y 2019, gracias a su nueva alianza militar con Rusia y a que su relación con China ha vuelto a encauzarse.
En medio de los supuestos tanteos, el SNI considera “marcadamente baja” la posibilidad de que Pyongyang envíe próximamente más tropas para luchar en el frente ruso de la guerra de Ucrania, aunque advierte que la situación puede cambiar. Esa valoración matiza la ofrecida hace poco más de una semana por la inteligencia militar surcoreana, que detectaba preparativos para posibles refuerzos, pero ningún movimiento que indicara un despliegue inminente.
El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, afirmó en agosto que Pyongyang había decidido movilizar entre 30.000 y 50.000 soldados adicionales, una estimación que la hermanísima Kim Yo-jong calificó de “infundada”. Desde 2024, unos 15.000 efectivos norcoreanos han combatido en la región rusa de Kursk.
Una posible sucesora
Por otro lado, en la comparecencia de este martes, el SNI reiteró su valoración sobre Ju-ae, la hija más querida del líder norcoreano. La agencia cree que la adolescente se encuentra “en la fase de ser designada sucesora” y que su creciente aparición en los medios estatales busca presentarla ante los norcoreanos como futura dirigente. El SNI ya llegó a esa conclusión en febrero y su director, Lee Jong-seok, aseguró en abril que se apoyaba en información de inteligencia “creíble”.
Desde que, en noviembre de 2022, se vio por primera vez a la adolescente durante el lanzamiento de un misil balístico intercontinental, su imagen ha ido apareciendo de forma dosificada, hasta que, este año, ha pasado a formar parte habitual de la coreografiada escenografía del poder. Pyongyang nunca ha confirmado su nombre o edad (todo son suposiciones) ni ha anunciado formalmente un plan sucesorio. Tampoco se sabe con certeza cuántos hijos tiene Kim, aunque se cree que son tres y Ju-ae es la mediana, que rondaría los 13 años. Es la única de la que se han publicado fotos.
Este año, se la ha visto rindiendo homenaje públicamente a su abuelo y bisabuelo, en actos políticos y militares, disparando un arma y conduciendo un tanque. Desde 2023, la prensa oficialista se refiere a ella con el término hyangdo, que puede traducirse como “guía” o “líder que orienta”, una denominación históricamente reservada para figuras con autoridad ideológica o política dentro del sistema.









