Hasta ahora, cuando los artistas hacían giras, llevaban su espectáculo a varias ciudades. La nueva moda de las superestrellas son las residencias, como se denomina a hacer muchos conciertos seguidos en el mismo sitio, como acaba de hacer Shakira en Madrid, lo mismo que Bad Bunny hizo hace unos meses, aunque el puertorriqueño también llevó su espectáculo a Barcelona y otras ciudades europeas. Esto implica que, en lugar de desplazarse el cantante, su banda y su equipo, tienen que moverse los cientos de miles de asistentes —aunque las giras también generan viajes—. Lo primero implica transportar camiones y escenario, mientras que lo segundo conlleva muchísimos viajes en avión. ¿Qué es más sostenible?










