En sus tres semanas como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella ha ordenado ya tres grandes bombardeos contra distintos grupos armados, y su estrategia de comunicaciones sobre los resultados de los operativos ha asumido un tono distinto al de sus predecesores. Este miércoles, el mandatario difundió en sus redes sociales un video en el que celebra la operación Azarías, desarrollada el pasado 30 de agosto en el departamento del Guaviare contra integrantes de las disidencias de las FARC comandadas por Iván Mordisco. Las imágenes lo muestran caminando entre cadáveres envueltos en sábanas, dispuestos ordenadamente en el suelo frente a los fusiles y balas incautadas.
Entre los muertos está alias Tigre, cabecilla de un frente. Cuando el presidente lo menciona, la cámara enfoca las bolsas blancas. “Ese miserable, que hoy hemos sacado de circulación, perpetró ataques contra hombres del Ejército y de la Armada Nacional”, dice el mandatario, vestido con los tonos verde oscuro de los militares. Es una estrategia visual inusual en un país con décadas de conflicto interno, pero en el que los presidentes no suelen caminar entre los cadáveres.
El video también muestra las imágenes aéreas del bombardeo, muy similares a las que ha compartido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras sus ataques contra presuntos narcotraficantes en las aguas del mar Caribe y el océano Pacífico. Solo hace una semana, el Gobierno colombiano imitaba la estética de otro mandatario afín, el salvadoreño Nayib Bukele, con un video en el que aparecían reclusos rapados en las prisiones colombianas en camino a ser trasladados.









