A comienzos de mayo una amiga me contó que el candidato presidencial de ultraderecha Abelardo de la Espriella estaría en Manizales. Mi ciudad está en el centro de Colombia, tiene 450 mil habitantes y en campaña los aspirantes van, si acaso, una vez. Por curiosidad periodística fuimos a oírlo. Las encuestas lo ubicaban en el segundo lugar, lejos del puntero de izquierda Iván Cepeda y cerca de Paloma Valencia, quien en marzo ganó una consulta entre nueve candidatos de derecha.










