Abelardo de la Espriella se arrodilló el sábado ante el Santísimo Sacramento en el Santuario del Señor de los Milagros, en San Pedro de los Milagros, Antioquia. Horas y cientos de kilómetros después, en la frontera ecuatoriana, rezó el rosario frente a la fachada neogótica del Santuario de Las Lajas y pidió, en voz alta, por la paz, la reconciliación y la unidad nacional. El clima y el reloj le impidieron llegar a Chiquinquirá, en Boyacá, donde tenía previsto visitar la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, así que la jornada terminó en el Santuario del Divino Niño Jesús, donde el presidente electo pidió sabiduría para gobernar y renovó la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús. Ha bautizado el recorrido como la “Peregrinación de la Esperanza por la Patria Milagro”, una frase que resume bien el tono con el que el presidente electo ha decidido inaugurar su tránsito hacia la Casa de Nariño: antes de los anuncios de gabinete, vienen el incienso y oración.









