Luego de que el martes de la semana pasada Gendarmería revisara con un georradar el jardín la casa de de Cristian Graf, en avenida Congreso 3742, Coghlan, la causa por el crimen de Diego Fernández Lima (16) parece haber adquirido velocidad.
Mientras espera los resultados de esa pericia, el fiscal Martín López Perrando citó a declaración testimonial a dos personas del entorno íntimo de Graf: dos amigos de la época de los scouts que con los que era inseparable en 1984 cuando Diego -su compañero de colegio- desapareció. Hay un tercero, al que aun se está intentando ubicar.
Las testimoniales -que por definición obligan al testigo a declarar bajo juramento de decir verdad y sin asistencia de un abogado- comenzarán el martes 12 y hay mucha expectativa sobre su contenido.
Los scouts no sólo frecuentaban la casa de los Graf cuando fue el crimen. Uno de ellos habría acompañado a Cristian a principios de agosto de 2025 cuando se atrincheró en el chalet de la avenida Congreso luego de que se revelara la identidad de los huesos que habían encontrado enterrados en su jardín.
En los scouts, Cristian pertenecía a un grupo cerrado. Eran él y tres más: Daniel Ferrato (a quien un compañero apodó “Julián” porque ya había muchos chicos que tenían su mismo nombre); Carlos Elizari, a quien apodaban “Pantera”, y Miguel Jorge Riños, al que conocían como “El Griego” porque sus orígenes y porque vivía cerca de la Iglesia Ortodoxa de la calle Núñez.
Durante su declaración indagatoria, Graf los nombró ante el juez Alejandro Litvak como sus únicos amigos de la infancia y adolescencia. No dio detalles, pero en los grupos scouts de Belgrano los recuerdan perfectamente: eran los “frikis”, los raros, los que nunca se juntaban con los demás y a quienes evitaban.
Siempre sostuvo que no se acordaba ni de Diego ni de sus otros compañeros del ENET N° 36, aunque con uno de ellos había cursado incluso la primaria.
Entre las anécdotas elegidas para describirlos, recuerdan que Miguel un día cayó al grupo con un pajarito que había muerto y lo hirvió en ácido muriático hasta dejarlo en huesos. Carlos tenía fanatismo por las radios de frecuencia policial, dicen que le encantaba hacerse “el comisario” y caer en los operativos que escuchaba como radioaficionado en la frecuencia policial.
Se la pasaban todo el tiempo juntos.
Cristian tenía novias scout y eso lo ayudaba socialmente, aunque lo llamaran “moco” por lo “pollerudo”. Nunca se separaba de su primera novia, Marita, que falleció. Allí también conoció a Daniela Barreiro, con la que se casó y tuvo a sus tres hijos mayores.
Algunos ex scouts recuerdan haber ido a juntadas en el altillo de la casa de la avenida Congreso 3742, al que -dicen- se accedía por una escalera independiente, sin necesidad de atravesar la casa.
El hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima en el jardín de la propiedad puso al rojo vivo los chats de WhatsApp de los grupos scouts, tanto que comenzaron a debatir el tema sin darse cuenta de que Graf pertenecía a uno de los grupos.
Cristian se defendió, dijo que todo era mentira. Sin embargo, no logró convencer a muchos. Sus ex compañeros de hermandad desconfían.









