AI SLOP: Basura de IA
Proveniente del inglés antiguo, slop es una palabra que originalmente evocaba las sobras con las que se alimentaba a los cerdos. Una materia poco consistente. Hoy, la palabra se usa para hablar de ese contenido olvidable, de baja calidad, creado con Inteligencia Artificial.
Ilustraciones que simulan sin éxito la frescura del trazo humano, falsas cantantes pop que rompen récords de Spotify, ensayos nutridos de una base de datos que es, como toda base de datos, limitada. El slop es la comida rápida de la dieta digital, la pretensión de una creación artística carente de la sensibilidad de la experiencia y de la singularidad de la mirada humana. La “McData”.
Un ejemplo es el Brainrot italiano, ese multiverso de sobresaturación y humor absurdo que conquistó a los niños en Argentina (personajes como Tralalero Tralalá o Ballerina Cappuccina). Pero el slop se renueva a diario: entre los últimos éxitos de los reels adictivos de Instagram se destacan las historias dramáticas protagonizadas por gatitos, el eterno fetiche de la cultura de internet.
Chubby, el más famoso, es un gato naranja con destino trágico, que en sus historias pasa de mendigar en la calle a convertirse en un empresario exitoso y luego vuelve a perderlo todo. Hoy convertidos en un género en sí mismo, estos videos tienen tanto éxito que sus creadores ofrecen cursos online en los que enseñan a crear historias de gatos con IA y monetizarlos.
“Yo haciendo series para que vos te enganches con las frutas infieles”, se lee en el cartel que Netflix instaló frente al Ecoparque de Buenos Aires para publicitar su plataforma con distintos guiños a series que se renuevan constantemente.
Con ese chiste, intenta capitalizar la adicción que produce una nueva tendencia de videos cortos: son las Frutinovelas, historias de frutas antropomorfizadas que ponen en escena imitaciones de realities ya existentes o clichés típicos de dramas telenovelescos.
ARANCEL
Según Donald Trump, arancel es “la palabra más hermosa del diccionario”. El hermoso término, que remite a las tarifas a las importaciones y fue elegida por la Fundación del Español Urgente para ilustrar el año 2025, debido a su relevancia política y su eco en los medios de comunicación.
Dice el director de la RAE (Real Academia Española), Santiago Muñoz Machado, que la palabra pasó de estar circunscrita al ámbito técnico a formar parte de la vida diaria de cualquier persona.
Un término del comercio internacional pasó a ser objeto de memes en redes sociales.Su importancia tiene que ver con las imposiciones comerciales utilizadas por Donald Trump como el arma negociadora con la que apuntó a sus socios comerciales a lo largo del 2025. El 2 de abril, una fecha que conmemoró bajo el nombre Día de Liberación, anunció un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones a los EE.UU.
El 29 de enero pasado, Trump firmó una orden ejecutiva con el motivo de una “emergencia nacional”: en ella, amenaza con imponer aranceles a todos los países que suministren petróleo a Cuba (que, tras la intervención estadounidense en Venezuela, ya perdió a su principal proveedor).
AURA FARMING: Cosecha de carisma
Combinación de las palabras “aura” y “cosecha”, el aura farming alude al esfuerzo consciente por cultivar ese algo inefable que hace carismática o interesante a una persona. Es el deseo de ser cool, pero no evidenciar que lo estás intentando.
El término se puso de moda cuando, en julio de 2025, se viralizó el clip de Rayyan Arkan Dikha, un niño indonés de once años que, con lentes de sol oscuros, bailaba en la punta de un barco de carreras para alentar a los competidores. “Yo mismo inventé el baile; fue algo espontáneo”, dijo en una entrevista con la BBC de Indonesia. Su furor dio origen a videojuegos inspirados en el video original y a un torrente infinito de ediciones de TikTok.
Rayyan Arkan Dikha, el niño indonesio que se volvió viral con su baile sobre un barco.Desde el 28 de diciembre de 2025 y hasta el comienzo de la guerra con EE.UU., cuando estallaron las protestas en Teherán debido al colapso de la moneda y a una economía cada vez más desigual, en redes circularon imágenes de un estallido social con una fuerza popular y desestabilizadora.
En tal contexto, las mujeres de Irán inauguraron un trend (digamos, tendencia): fotos en las que posan prendiendo sus cigarrillos con la imagen del líder supremo, Ali Jamenei. “El aura farming, de hecho, es muy bueno para nuestro movimiento”, comenta alguien en X.
Fotos virales muestran a mujeres iraníes encendiendo cigarrillos con fotos de Ali Jamenei.ATTENTION ECONOMY: Economía de la atención
Desde el primer interés masivo por la inteligencia artificial con el lanzamiento de OpenAI en 2022 -cuando las imágenes que la app DALL-E Mini podía producir a partir de comandos humanos eran apenas abstracciones-, la IA generativa alcanzó un refinamiento tal que es imposible distinguir entre imágenes reales y falsas (esa alta definición fácilmente obtenible que podría, en algún momento, volver a poner en valor la autenticidad de “lo casero”, devolverle el atractivo a la falla).
Las primeras imágenes generadas por DALL·E marcaron el inicio del boom de la IA.Hoy, las noticias importantes se pierden en un caudal de basura, un océano de slop en el que toneladas de conejos falsos saltan sobre una colchoneta y antiguas fotos familiares cobran vida inesperada. Uno de los primeros en pensar la economía de la distracción fue Herbert A. Simon, que en los setenta planteó la idea de que “una gran cantidad de información crea una pobreza de atención”.
Más adelante, en 2017, Yves Citton escribiría que en una sociedad saturada de estímulos donde la concentración es cada vez más difícil, la atención humana deviene mercancía. El autor propone cultivar las formas culturales de atención. La literatura, por ejemplo, es para Citton una posible forma de resistencia, una fuente de conocimiento que privilegia el compromiso sostenido en el tiempo por encima de la satisfacción inmediata.
BIOHACK: Piratería corporal
A través de herramientas biotecnológicas, los millonarios pueden soñar con escapar de ciclos naturales como la vejez, el deterioro físico y, en última instancia, la muerte. “Bio” viene de biología y “hack” de hackeo: el biohacking es piratería corporal, y abarca desde el consumo de suplementos dietarios hasta la fantasía sci-fi de la implantación de chips.
Biohacking: la búsqueda de optimizar, modificar o trascender los límites físicos.Más cerca de esta última práctica que de la primera, los grinders son la rama más anarquista del biohacking. Una comunidad que profesa el hackeo corporal basándose en ideas afines al transhumanismo y al cyborg feminismo de la estadounidense Donna Haraway. La propuesta, más que la “mejora” de la biología en pos de un estilo de vida saludable, es trascender los límites de la condición humana integrando cuerpo y tecnología en un todo.
BROLIGARCHY: Oligarquía varonil
Conjunción entre “bro” (“hermano”, slang de camaradería masculina) y “oligarchy”, oligarquía. Un pequeño grupo de hombres ricos con influencia política que veneran la masculinidad: quien habla de broligarquía habla de Elon Musk (Tesla, SpaceX, Starlink, X), Jeff Bezos (Amazon) y Mark Zuckerberg (Meta), los tech bros de Silicon Valley que conforman la nueva clase dirigente.
Los “Broligarcas” son los tecnomagnates que buscan gobernar el mundo.La noción de broligarchy cobró especial importancia después de la asunción de Donald Trump el 20 de enero de 2025, cuando las fotos de la ceremonia mostraron una primera fila compuesta por las caras de los tecnomagnates.
Sin lugar a dudas estamos viviendo los tiempos del slop, de la degradación de la atención y de las trampas para obtenerla. Pero estas nociones pierden su relevancia si no se tiene en mente quiénes son aquellos que se benefician de nuestro deterioro cognitivo producido por el scroll infinito de contenido basura. ¿Quiénes son? Son los dueños de estas herramientas y de las plataformas en las que circulan. Ver la película Mountainhead (2025).
CLANKER: Chatarra
Extraída del mundo de la ciencia ficción, en su momento la palabra clanker describió a los precarios androides de franquicias dosmileras como Star Wars y Futurama (“clank” es la onomatopeya de un ruido metálico).
La palabra nació para describir robots de ficción, pero hoy funciona como una crítica a la IA.Resurgió en TikTok como un insulto, un slur (calumnia) usado por quienes desean descargar su frustración hacia la IA y sus efectos sobre la calidad de vida humana: la desinformación, el desempleo, los bots de atención al cliente y sus respuestas genéricas. Ése que le contesta automáticamente el teléfono de la empresa cuando le cortan la luz, o el asistente virtual del banco, ésos son los malditos clankers.
KHIA: Desconocida
Una chica se larga a llorar tras conocer a la poco reconocida rapera Khia. Hay un lenguaje específico de la cultura stan, la de los fanáticos que pueden llegar a enloquecer por su ídolo, nombre que le viene de la canción Stan de Eminem, sobre un fan obsesivo. En X/ Twitter, se denomina khia a una persona que nadie conoce, que no tiene relevancia.
Se dice, de artistas que no logran llegar al mainstream o que atraviesan etapas poco prósperas de sus carreras, que están encerradas en el Khia Asylum: un espacio que existe en el sentido común de la cultura pop y que se parece a un manicomio o una cárcel.
Para las estrellas pop, salir del “Khia Asylum” es alcanzar la popularidad.Cuando alguna cantante pop logra trascender su nicho, se dirá que ha logrado asomar la cabeza por la ventana de ese pabellón simbólico. “Salió del asilo khia” equivale a “Por fin, tuvo un hit ese Don Nadie”.
LOOKSMAXXING: Maximizar el look
Alarmas que suenan a las cinco de la mañana anunciando duchas heladas, rutinas obsesivas de gimnasio, ingesta de anabólicos y ejercicios para los músculos de la cara.
El looksmaxxing (“maximizar el look”) es una preocupación por el aspecto físico y la idea de “ser la mejor versión de uno mismo” nutrida por la paranoia de los incels (solteros involuntarios) de la blackpill o “píldora negra” que dice: “Si la genética define tu destino de por vida, la única solución es convertirse en un macho alfa”.
El looksmaxxing pasó de los foros sólo para entendidos a la masividad de TikTok, y se materializó en los gimnasios abarrotados de todas las ciudades del mundo. Los hombres del siglo XXI sufren por encarnar un ideal de masculinidad que tiempo atrás hubiera sido considerado caricaturesco y “grasa”. El influencer estadounidense Braden Peters es el máximo representante de esta tendencia de llevar la perfección física al extremo de perder la salud.
El influencer Braden Peters, uno de los «looksmaxxers» más famosos.PARASOCIAL
El tipo de relación unilateral y obsesiva que se puede generar con alguien que uno no conoce, ya sea una persona famosa o un personaje de ficción. Parasocial suele usarse para hablar del vínculo enfermizo entre estrella y fan que construyen a través de sus redes sociales figuras como las estrellas de K-pop o Taylor Swift.
Pero el fanatismo patológico no es una novedad: recordemos, por ejemplo, el asesinato de John Lennon. Dice Cambridge que las búsquedas de este término en su diccionario llegaron a un punto cúlmine en junio de 2025, cuando el streamer IShowSpeed dijo que había bloqueado a un seguidor al que llamaba “su parasocial número uno”, y la entrada se siguió consultando a medida que crecían los debates sobre el abuso de poder que puede ejercer alguien que tiene un séquito de devotos.
La relación parasocial describe el vínculo emocional que los fans desarrollan con sus ídolos.En septiembre tuvieron que actualizar el significado: los chatbots de IA se sumaron a los objetos de devoción unilateral, desde las consultas terapéuticas vía ChatGPT hasta la sumisión incondicional de las novias virtuales desarrolladas para imitar emociones humanas.
RAGE BAIT: Carnada de ira
O “anzuelo de furia”. Popularizada en internet durante los últimos años, la expresión hace referencia a los comportamientos que se efectúan con el fin de provocar y producir sentimientos afines al enojo o a la indignación, sobre todo en el ecosistema digital.
En tiempos de régimen algorítmico, quienes añoran multiplicar su público saben que la bronca y la controversia son los mejores combustibles del engagement, para engancharse, bah. Pongamos ejemplos: desinformación deliberada, declaraciones taxativas sobre temas polémicos, vidas privadas escandalosamente sobreexpuestas.
Similar al sensacionalismo del clickbait (un anzuelo para que uno apriete la tecla y entre), pero con mayor énfasis en la provocación, es un mecanismo que replica la idea de que “ninguna publicidad es mala publicidad” y la épica de las estrellas pop que se enorgullecen de acumular un séquito de haters (odiadores).
El ragebait es, a su vez, un término útil para pensar el clima político de nuestra época: personajes mediáticos devenidos presidentes como Donald Trump y Javier Milei, que hacen gala de una actitud poco mesurada y posicionamientos de extrema derecha que no intentan disfrazar, sino exacerbar de manera descarnada.
Donald Trump convirtió la provocación y la polémica en una estrategia política.Son personalidades que producen rechazo, sí, pero también alimentan los deseos de un sector de la población que lee esa desmesura como cierto desafío al orden establecido y a una supuesta hipocresía progresista.
Las derechas de Argentina y de Estados Unidos contraponen a esta postura la figura del “zurdo llorón”, indignado y sin posibilidades de acción más que cerrar los puños, repetir argumentos teóricos y lloriquear (en Mercado Libre se pueden comprar tazas sublimadas con la frase Lágrimas de zurdo).
Cuando Trump acusa a Nicolás Maduro de haber imitado su modo de bailar, inevitablemente admite que ha mordido el anzuelo. Meses más tarde, ejerce el rage bait cuando le preguntan sobre la transición democrática de Venezuela y él responde sin ningún apuro que por el momento van a enfocarse en el petróleo.
En la estrategia comunicacional de Javier Milei, los insultos que dirige a la oposición son ragebait puro: un informe reciente de FOPEA reveló que, desde su asunción, publicó más de dieciséis mil posteos con insultos en X.
TRAD WIFE: Esposa tradicional
Abreviación de “esposa tradicional”, es la subjetividad digital que encarna el rol del ama de casa heterosexual. La imagen cristalizada de la mujer que se queda en casa limpiando, cocinando y cuidando a sus hijos, con la diferencia de que ahora puede estetizar y grabar todas sus tareas para el voyeurismo tiktoker.
Jóvenes influencers estadounidenses, vestidas al modo de la Betty Draper de Mad Men, le enseñan a su público los valores de los roles de género tradicionales y las virtudes de la sumisión. Tiene meme propio.
La estética tradwife recupera una imagen idealizada del ama de casa.En el video de Berghain, Rosalía ironiza sobre las mujeres sometidas a la casa y a su marido: se la ve planchando. En la Argentina de hoy, las tradwives digitales no son un verdadero fenómeno: aunque, a tono con el conservadurismo global, muchas mujeres jóvenes pregonan “Dios, patria y familia”.
Pero quienes se dedican a las tareas de cuidado (tanto las antes denominadas “amas de casa” como “las señoras que limpian”) aquí raramente tienen la posibilidad de prescindir totalmente del trabajo, tampoco tienen tiempo para pasar horas haciéndose el brushing ni pueden comprar colecciones enteras de vestidos con volados.









