el centro cultural proyectado por César Pelli en Jujuy ya exhibe la obra de Lola Mora

el centro cultural proyectado por César Pelli en Jujuy ya exhibe la obra de Lola Mora


Coincidiendo con el Día del Arquitecto, el barrio Alto La Viña de San Salvador de Jujuy inauguró el Centro Cultural Lola Mora, una obra de César Pelli concebida para poner en valor las esculturas de la artista tucumana, que supo consagrarse en Europa como una figura tan exótica como escandalosa para la época.

Se trata de un edificio majestuoso, con una forma circular que se transmite en cada uno de los sectores: en los pasillos, en la biblioteca y en el local para venta de artículos. El lugar destacado lo tiene una sala dedicada a poner en contexto histórico lo que fueron las esculturas de Lola Mora, con una sección interactiva para conocer la historia de cada una de las piezas escultóricas.

En otra sala, unas réplicas en resina resumen tres de las grandes esculturas, tal como ella las había concebido para el acceso al Congreso de la Nación. Cada uno de estos espacios va cumpliendo con una curva que César Pelli imaginó como un envolvente. La misma circularidad contiene, además, una sala para muestras temporarias.

Actualmente, se exhibe un conjunto de fotografías presentadas sobre los mismos andamios que se utilizaron durante la construcción, en una acertada propuesta curatorial. El edificio que hoy la homenajea tiene la forma de un cincel, en referencia directa a la herramienta con la que ella daba forma a cada obra.

Homenaje a su oficio

Es un gesto arquitectónico simple y contundente: la construcción misma se convierte en un homenaje a su oficio, no solo a su figura. “Las ciudades y los paisajes son más importantes que cualquier edificio, y el edificio es más importante que el arquitecto”, señaló el propio César Pelli, reivindicando con este proyecto a una mujer que fue incomprendida en su tiempo y que hoy ocupa un lugar de privilegio en la historia del arte argentino.

El nuevo Centro Cultural Lola Mora abrió sus puertas en San Salvador de Jujuy con un edificio diseñado por César Pelli y obras de la escultora argentina. Foto: gentileza.

Lola Mora nació en Tucumán en 1866. Gracias a una beca, viajó a Roma para especializarse en escultura en mármol de Carrara, un destino insólito para una mujer de fines del siglo XIX. Allí tomó clases con Giulio Monteverde.

Era una mujer brillante, rebelde y solitaria. “Soy pasión en el alma, en el cuerpo y, sobre todo, en las manos. Y aunque yo desaparezca, dejaré para todos lo que más amo: la fascinación por el arte”, escribió en su momento esta pionera que abrió camino en un terreno donde casi no había mujeres, y que pagó ese lugar con el precio del aislamiento.

En 1903, el Congreso Nacional le encargó una serie de esculturas que ella organizó temáticamente: la Justicia, la Libertad, la Paz, el Progreso, el Trabajo y los leones, símbolos de la fuerza, la custodia, el esfuerzo, la serenidad y la equidad.

La sociedad conservadora de la época encontraba esas figuras obscenas y, en lugar de exhibirlas, decidió desterrarlas: las mandó lejos, a la provincia de Jujuy.

Hay algo revelador en ese gesto: condenar al destierro aquello que incomoda es una forma antigua de censura y, en este caso, ese exilio forzado terminó siendo, sin proponérselo, el origen de un vínculo que perduraría un siglo.

Hoy, gracias al gobierno de Jujuy, todo el conjunto de obras vuelve a reunirse tal como ella lo había imaginado. Es mucho más que una reparación histórica: es el reconocimiento a una artista que tuvo el coraje de desafiar los valores contrarios al respeto por la diversidad y de anticiparse a debates que, incluso hoy, ciertos sectores de la sociedad siguen resistiendo.

Jujuy y su rol protagónico

En ese sentido, hay que destacar que el pueblo de Jujuy cumplió siempre un rol protagónico en toda esta saga: desde el principio protegió y sostuvo con cariño el legado de la artista, transformando lo que empezó como un destierro en una custodia amorosa. Por eso, más que una inauguración, esto es un regreso: podría decirse que Lola Mora, hoy, vuelve a casa.

El nuevo Centro Cultural Lola Mora abrió sus puertas en San Salvador de Jujuy con un edificio diseñado por César Pelli y obras de la escultora argentina. Foto: gentileza.

Hay, además, algo especialmente elocuente en que sea César Pelli quien firme este regreso. Su trayectoria comparte con la de Lola Mora un mismo gesto fundacional: el de dos argentinos que debieron salir del país para formarse y proyectarse, y que solo después fueron plenamente reconocidos en su tierra.

Es arquitectura puesta al servicio de la memoria. El cincel que da forma al edificio no es solo una metáfora feliz: es la prueba de que dos oficios que trabajan el volumen y la materia, cada uno a su manera, pueden terminar contando la misma historia.

El nuevo Centro Cultural Lola Mora abrió sus puertas en San Salvador de Jujuy con un edificio diseñado por César Pelli y obras de la escultora argentina. Foto: gentileza.

Lola Mora murió en soledad, en Buenos Aires, en 1936. Pero el legado no elige el mismo destino que la vida de quien lo crea: el suyo, finalmente, encontró el reconocimiento que ella no llegó a ver.

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