Cuando el vuelo 164 aterrizó en Venezuela procedente de Estados Unidos, muchas familias esperaban un reencuentro. Algunos de los 147 pasajeros llevaban más de una década fuera del país y, aunque la deportación suponía un retorno doloroso, también abría la puerta a volver a ver y abrazar a los suyos. Pero pocas horas después, y en medio de los terremotos que sacudieron al país, esa expectativa se transformó en una búsqueda desesperada por saber qué había ocurrido con quienes iban a bordo.












