Como Lionel Messi, que cumplirá 39 años durante el Mundial 2026 y vivirá esa situación por sexta Copa del Mundo consecutiva, Daniel Passarella también celebró cumpleaños concentrado con la Selección durante una cita mundialista. Las dos primeras veces las vivió como capitán y hubo festejos. La última fue la peor de todas: estaba atravesando el proceso de intoxicación que lo dejó afuera de la competencia. Fue campeón del mundo, pero ni siquiera pudo ocupar un lugar en el banco de suplentes. Tres días antes de cumplir 33 años, el 25 de mayo, y a solo nueve días del arranque del Mundial de México, comenzaron los síntomas.
El Kaiser cumplió 73 años el pasado 25 de mayo y reapareció en su cuenta de Instagram (@danielpassarellaoficial) para agradecer las muestras de cariño. “El 25 de mayo es un día muy especial para mí. No solo por la Revolución, sino también por el aniversario de River Plate y mi cumpleaños número 73. Gracias a todos los que creyeron en mí y me acompañaron. Y sigan atentos que dentro de poco van a entender muchas cosas”, escribió el único futbolista argentino con dos títulos mundiales.
Retro Mundial: la cuenta regresiva
Leé acá todas las notas de la serie «60 relatos (des)conocidos de la Selección Argentina», pequeñas grandes historias que vivió el equipo nacional en la recta final de otras grandes citas.
El 25 de mayo de 1975, cuando cumplió 22 años, estaba con el seleccionado juvenil en el Torneo de Toulon, en la Costa Azul francesa, certamen en el que terminó consagrándose campeón. Tres años después era el capitán del equipo que esperaba el trascendental debut en la Copa del Mundo organizada en el país. Hubo festejos en la quinta de José C. Paz, aunque no solo por los 25 años de Passarella.
La revista El Gráfico organizó un show artístico-deportivo conducido por Fernando Bravo, con la participación de Roberto Grela, Susana Rinaldi, Luis Alberto Spinetta, Raúl Lavié y el Cuarteto Zupay. Antes, el club Juventud Unida instaló un ring donde hicieron exhibiciones Víctor Galíndez y Hugo Pastor Corro junto a sus respectivos sparrings, Rubén Pardo y Jorge Salgado. En la pelea de semifondo se divirtieron Héctor Baley y Daniel Killer. La fiesta fue ignorada por la revista Goles, competencia de El Gráfico, que realizó una producción especial por sus 30 años y, curiosamente, tuvo a Passarella posando junto a una torta gigante.
En la previa del Mundial de España 82, el Kaiser cumplió 29 años concentrado en el Centro Deportivo Adidas de Tortuguitas. Por la tarde, titulares y suplentes disputaron un amistoso en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata y por la noche hubo festejos en la concentración. Al día siguiente, la Selección jugó su último amistoso ante Benfica en River (1-0, gol de Mario Kempes) y el 28 de mayo emprendió viaje hacia España.
En 1986 Passarella ya no era el capitán, pero su lugar en el equipo titular parecía indiscutido. A punto de cumplir 33 años, era uno de los referentes de un plantel que todavía intentaba limar asperezas. El distanciamiento con Diego Maradona era evidente. La noticia de su ausencia en una práctica apareció en una breve apostilla de los diarios del viernes 23 de mayo: “Como es habitual, la Selección trabajó ayer en doble turno. A las 12, a excepción de Passarella, quien tiene un problema intestinal, realizó un encuentro informal que fue controlado por el profesor Ricardo Echeverría y en el cual también participaron Bilardo. Los arqueros fueron Almirón y Clausen”.
Al día siguiente, Argentina jugó un amistoso frente al Atlante y Oscar Ruggeri sufrió una entorsis en el tobillo derecho. Mientras tanto, la información señalaba que Passarella continuaba “afectado por una enterocolitis” y que, debido a la humedad y al calor, se había preferido no exigirlo. El día de su cumpleaños número 33, Clarín describió su rutina: “Sin duda, no vivió momentos muy felices. Por la mañana, camino al hospital, cuando iba a ver al gastroenterólogo, Passarella le comentó al doctor Raúl Madero: ‘Nunca me voy a olvidar de este cumpleaños, seguro’. Al final se encontraron las causas de la enfermedad y le prometieron un rápido restablecimiento”.
Ese 25 de mayo, Passarella estuvo en el hospital Humana junto al doctor Madero. Se sospechó primero de un problema hepatobiliar, similar a una hepatitis, o de mononucleosis. Si se confirmaba alguna de esas dos posibilidades, se quedaba sin Mundial. Pero al diagnosticarse una giardiasis tratable, aparecieron las esperanzas. El Kaiser comenzó a sentirse mejor y volvió a entrenarse. Sin embargo, en la previa del debut, la enfermedad regresó. “Hacé el bolso y volvete, no jugás más el Mundial”, recordó Passarella que le dijo el doctor Rubén Oliva en el documental El fútbol es historia.
Foto: ArchivoUn recuadro especial de Clarín explicó lo que se conoció entonces: “El agravamiento de su estado de salud le impidió estar presente frente a los coreanos. Compartió el banco con el resto de los suplentes, festejó los goles, cambió un par de palabras con el técnico en pleno partido y se quedó con la gran frustración de no haber podido jugar”.
Más adelante, los enviados especiales del diario agregaron: “Lo conmovieron las declaraciones de Maradona, quien afirmó que le dedicaba la victoria, y las palabras de Brown en el sentido de que para él era una gran responsabilidad reemplazarlo. Passarella aseguró que estaría el jueves ante Italia y que, a pesar de todos los esfuerzos realizados, no pudo ingresar a la cancha”. El doctor Madero explicó que el defensor había sufrido una intolerancia a la medicación que estaba tomando para combatir el problema estomacal que arrastraba desde hacía varios días. El domingo anterior, mientras observaba el partido entre Francia y Canadá, volvió a sufrir un episodio de enterocolitis y debió ser trasladado nuevamente al hospital Humana para realizarse estudios.
Con el tiempo surgieron múltiples especulaciones sobre lo que realmente le ocurrió a Passarella. El propio exdefensor sostuvo que nunca le curaron correctamente la enfermedad. Madero, en cambio, argumentó que el jugador repitió una medicación que no debía tomar. También hubo periodistas que sostuvieron la teoría de un supuesto envenenamiento deliberado por parte del cuerpo técnico de Bilardo. Nada de eso pudo comprobarse jamás. Lo único cierto es que, aunque varios integrantes del plantel sufrieron cuadros de colitis durante aquella concentración, el Kaiser fue quien padeció las consecuencias más severas
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín












