Lautaro Morales apenas se levantaba de dormir la siesta cuando el departamento en el que vivía junto a su familia en Caracas comenzó a sacudirse con fuerza. Primero pensó que se trataba de una broma, pero luego la intensidad aumentó y se dio cuenta que era algo más serio. En cuestión de segundos, el arquero argentino se encontró en su habitación cubriendo a sus hijos con su mujer, ante un posible derrumbe a raíz de los terremotos que azotaron a Venezuela el pasado miércoles.
«Yo vivo en Caracas y me agarró ahí (el terremoto). Estaba con mi familia. Justo estaba durmiendo la siesta con el nene más chiquito. Hacía 10 minutos que me había levantado y el nene estaba durmiendo. Y mi señora estaba en el comedor con el otro nene. Sentí que empezó a temblar toda la cama”, contó el futbolista que hace unos meses dejó Lanús luego de un breve paso a préstamo por Talleres de Córdoba, para jugar en calidad de cedido en Universidad Central, club de la capital venezolana.
En diálogo con Radio La Red, Morales agregó: “Mi señora entró con el otro nene a la pieza y lo que hicimos fue taparlos para cubrirlos. Dije ‘que sea lo que Dios quiera’. El departamento se movía un montón”.
El arquero argentino de 26 años dijo que en un primer momento dudó de lo que estaba ocurriendo. «Empezó a moverse la cama despacito y pensé que me estaba pasando algo a mí o que era una joda. Pero cuando sentí que era más fuerte, me di cuenta que era un terremoto, porque ya lo había vivido en Chile cuando estaba con la selección, aunque no fue como el de Venezuela.»
El impacto del sismo, que se extendió durante varios segundos, lo obligó a tomar decisiones rápidas. «Cubrí a los nenes con mi señora y creo que fueron como 40 o 50 segundos más o menos hasta que paró. Después bajamos, sin acercarnos a la ventana siquiera, y antes agarramos los pasaportes por las dudas.»
El futbolista comentó que reside en un quinto piso ubicado en una zona elevada de Caracas, lo que dificultó una reacción inmediata hacia la calle. «Es como una montaña donde está el departamento. Y mirás para abajo y es alto. Y no me dio, en el momento del caos, para bajar rápido. Solo atiné a cubrir al nene por si se caía algo y cuando pasó todo, ahí sí bajamos porque veníamos a toda la gente abajo.»
Si bien en su vivienda hubo algunas consecuencias, indicó que no se trató de daños severos. «Mi departamento se astilló por lugares en la pieza y un poco en el comedor, pero no fue tanto para preocuparse.»
Morales detalló que la zona en la que se encontraba no tuvo colapsos estructurales como en otros sectores de la ciudad. «El terremoto lo sufrimos, pero por la zona donde yo estaba no se cayó ningún edificio. Estábamos a 15 minutos de la zona de Caracas donde cayeron dos o tres».
También contó cómo vivió las horas posteriores al primer movimiento sísmico, marcadas por la tensión y las réplicas. «Cuando pasó eso, volvió al departamento, pero no dormí, mi familia sí. Yo me quedé atento por si pasaba lo mismo. Y cuando hubo una réplica, escuché el espejo que se movía y me quedé por las dudas, pero por suerte esperé y no pasó más nada.»
El arquero explicó que incluso pasó la noche siguiente en otro lugar para sentirse más seguro. «Al otro día me quedé a dormir en la casa de Francisco Solé (otro futbolista argentino que juega en Universidad Central) y me quedé todo el día con él que vive en un primer piso», aseguró.
«El nene mío cuando pasó eso me dijo que se quería volver a Argentina, que le dolía el pecho y el corazón. Ahí me puse a pensar y dije que tenía que sacar a mi familia y después si tenía que volver, volvía solo», remarcó.
Tras el episodio, el futbolista decidió priorizar la seguridad de su entorno y comenzó a gestionar su salida del país. «Yo le fui sincero al técnico. Le dije que ponía como prioridad a mi familia, y que prefería sacar a mi familia de ahí para que estén tranquilos acá porque tenemos nuestra familia que estaban preocupados», manifestó en las mismas declaraciones radiales.
El proceso, según comentó, no fue sencillo y se dio en medio de un contexto de alta demanda para dejar el país. «Fue una locura, era un caos el aeropuerto. Veíamos cómo llegaba la gente para ayudar a Venezuela y gente desesperada para salir«, relató.
Luego de un día completo buscando alternativas, logró concretar el viaje. «Estuve buscando todo un día pasajes y por suerte pude conseguir y salimos el sábado a la noche», indicó.
«Si tengo que volver, vuelvo solo. No volvería con mi familia. Pero estamos viendo, porque mi familia está en shock y me pide que no vuelva. Pero es trabajo y a mí me faltan 5 meses en Venezuela. No sabemos cuándo vamos a volver y le dije al técnico que me tenga al tanto”, completó el exjugador de Newell’s.









