Hansi Flick se ha mudado a una casa de 300 metros cuadrados con piscina, ubicada en el Turó Park y cuyo alquiler asciende a 39.000 euros al mes —información de Laura Fa en El Periódico— y firmará su renovación como entrenador del Barcelona por un año más, hasta 2028 —y puede que un segundo opcional—, una vez su equipo ha ganado por segunda vez consecutiva la Liga. A los dos años de su llegada, el próximo reto es conquistar la Champions y ver terminado el Camp Nou para después vivir como un feliz jubilado en Barcelona y ejercer de socio activo del Barça. Los vecinos parecen igual de encantados que los culés con la figura de Flick. Muchos le consideran el seguidor ideal de la obra de Johan Cruyff.
El éxito del Barcelona es el éxito de Hansi Flick, un ciudadano culé con los ojos de Cruyff









