Todo lo que iba a sucedernos ya nos ocurrió: la desigualdad social, la derrota de la salud pública, el individualismo más feroz, los monopolios privados, el capitalismo. Todo lo que íbamos a dejar atrás sigue ahí: miles de presos políticos, la censura del pensamiento y la opinión libre, el partido único, la propaganda oficial, el comunismo. Resulta que el cambio era esto: la suma de toda la inmovilidad.









