El informe que el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía ha entregado en la Audiencia Nacional analiza imágenes y mensajes de redes sociales y habla de “permisividad” de las Fuerzas de seguridad marroquíes. En el documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la Policía concluye que agentes de Rabat participaron en la entrada masiva de migrantes a Ceuta los días 30 y 31 de julio “guiando el cruce a través del agua”, en base al análisis que han realizado de entrevistas de migrantes en medios de comunicación y de imágenes en redes sociales. La Policía incluye una recopilación fotográfica de supuestos agentes marroquíes uniformados e incide en que no se trató de “algo accidental”, sino que “en comparación con otros procesos de entrada previos” en 2021 y 2024, en esta ocasión la “finalidad migratoria” operó solo como una “cobertura formal” para “dirigir un flujo masivo de personas a Ceuta”. Los agentes españoles apuntan a una entrada planificada, aunque no definen una autoría concreta.
El informe de 55 páginas explica que el objetivo era “eliminar la capacidad de respuesta por parte de España”. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había exigido al director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, mediante una misiva de madrugada, que le transmitiera si realmente los agentes estaban manejando esa información. Pardo Piqueras contestó al titular de Interior que el informe no atribuye a Marruecos “la planificación o ejecución” de esa crisis migratoria. Fuentes del Gobierno exponen que el documento policial refleja la actuación de supuestos gendarmes marroquíes, pero no apunta directamente al país vecino como el organizador de la avalancha humana e insisten en que se trata de un análisis de datos y punto de partida para una posible investigación judicial, pero no de un documento operativo.
La Policía refleja sospechas de que hubo personas el 30 y 31 de julio que mostraron un “guiado activo” de la masa hacia lugares de paso por parte de personas que identifican como miembros de la gendarmería marroquí, a lo que añaden la escasa presencia de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos durante esos días en la frontera, en contraste con el 15 de agosto cuando “la estructura de seguridad” del país controló durante más de 48 horas el límite con Ceuta y evitó otra avalancha.

La unidad de Extranjería detalla cómo hubo una “salida relativamente ordenada y de gran volumen” y unos efectos posteriores de “desestabilización en el sistema de capacidades de respuesta de España” que todavía se mantienen. Para provocar esa salida, hablan de la importancia de las redes sociales y reflejan mensajes los días anteriores en Facebook, Instagram y Tik Tok, aunque sin especificar quién los envió: “30 de julio”, “comparte esta publicación: el 30 de julio de 2026 vamos a lanzar un ataque contra Ceuta”, “va a ser el mejor asalto”, “chicos, nos estamos agrupando para salir… queremos avanzar en grupos de 10″.
Además, añaden que el propio día de la entrada masiva se “generalizan en todas las aplicaciones simultáneamente” comunicaciones del tipo: “Han abierto la puerta esta mañana”, “mañana, si dios quiere, habrá asalto de nuevo”, “hermanos, bajad, la aduana se ha abierto”. Según este informe, esta difusión en redes sociales no se realiza de forma “espontánea y desestructurada, sino que responde a un patrón pre-establecido para optimizar el efecto de las publicaciones”. Y, para ello, explican, se manipuló el contenido de la sentencia del Tribunal Supremo del 29 de junio que limitaba las devoluciones en caliente en entradas a nado.
El informe apunta a más elementos que pudieron ayudar a la movilización, como la elección del día de la festividad del Trono en Marruecos o ciertos mensajes virales falsos sobre el proceso de regularización extraordinaria en España. “Aprovecha una idea distorsionada que se ha establecido en los foros de candidatos a la inmigración”, reza el documento policial.

Los agentes señalan que el “hecho incontestable” de que el perfil de la mayoría de migrantes no buscara permanecer en territorio español es otro elemento para concluir que la finalidad migratoria era solo una “cobertura”. “Solo permanece aproximadamente un 10% de la cantidad total estimada de los que acceden ilegalmente”, reflejan. La Policía detalla que hubo tres oleadas de inmigrantes: una primera oleada con varones de entre 15 y 25 años (con un alto porcentaje de menores), equipados con neoprenos, neumáticos o flotadores de nacionalidad marroquí; una segunda ola de personas de unos 40 años de edad, en su mayoría vestidos con ropa deportiva y chancletas, y, aunque la nacionalidad predominante sigue siendo la marroquí, “se observa una paulatina incorporación de personas de origen subsahariano”; y una tercera oleada de nuevo de jóvenes con “equipamiento específico para el cruce a nado” que nuevamente eran de Marruecos “de forma casi exclusiva”.
Considera el documento que esto obedeció a un intento inicial de saturar los medios de contención (por parte de los jóvenes menores) para luego pasar a una segunda oleada de familias que directamente eliminaron la “capacidad de respuesta física de las fuerzas de seguridad”. Asimismo, los agentes analizan los prefijos de los teléfonos móviles concluyendo que la inmensa mayoría (un 90,8% del total de la muestra) tenía prefijos de Marruecos.
Ninguna estructura criminal
El Centro de Inmigración y Fronteras expresa que, de acuerdo a imágenes satélite del puesto fronterizo, ese día la presencia policial se había reducido con respecto a días anteriores. “No se observa ningún despliegue policial o militar en los accesos a la playa ni en el entorno del Espigón, al igual que tampoco se ve en carreteras y rotondas que van de Castillejos a El Tarajal”.

El hecho de que tantas personas se concentraran a la vez y en un mismo lugar es otra señal para la Policía de que hubo “un alto nivel de especialización de tareas o funciones” que no están al alcance de “ninguna estructura criminal” de las conocidas en esa zona. Indican que, primero, colapsaron el sistema de gestión fronteriza (desviando capacidades de respuesta a actividades de salvamento) y, segundo, eliminaron la “capacidad de respuesta por parte de España”. Algo que exigía, aseguran, “monitorización sobre el terreno” y es en ese punto en el que hablan de la “detección de individuos cuyo perfil, actitudes y acciones no se corresponden con los de la masa de personas que entran”, es decir, posibles agentes marroquíes.
El CENIF detalla las organizaciones criminales que tienen ubicadas en Ceuta en relación, por ejemplo, al tráfico de estupefacientes (con hachís, narcolanchas, gomas, túneles) o de tráfico de personas (relacionadas con la inmigración irregular), pero apuntan que siempre tienen un móvil económico y tienen capacidad de mover a algunas decenas de inmigrantes. “La entrada ilegal y simultánea de más de 70.000 personas en territorio de otro Estado, sin exigirles contraprestación económica, no parece que vaya en la línea de la búsqueda principal de beneficio”, reponen.
Agentes uniformados y no uniformados
El documento en la mesa de la magistrada María Tardón habla de “permisividad policial en Marruecos”, puesto que no se ha registrado “ninguna tentativa seria de tratar de reducir, dispersar o alejar a la masa de personas del perímetro fronterizo”. De acuerdo con las entrevistas que se han analizado de medios de comunicación, la Policía refleja que los gendarmes “no solo permanecían en actitud pasiva ante los intentos de entrada, sino que les ofrecían indicaciones para que accediesen a través del agua por la zona del Espigón de El Tarajal y no por otros accesos”.
Los agentes dicen que, tanto los vídeos disponibles en fuentes abiertas como los mostrados por algunos entrevistados, muestran efectivos uniformados de fuerzas de Seguridad de Marruecos que dan “indicaciones a inmigrantes para acceder” a España y “que gestionan el flujo de personas hacia algunas zonas predeterminadas para el acceso”. Pero también individuos no uniformados que “aparentemente” están integrados en la masa, pero que actúan al margen de la multitud y parecen “gestores del proceso”, “monitorizando en unos casos e impulsando y dirigiendo en otros” a las personas hacia el Espigón de El Tarajal.
Las alertas previas
El informe da cuenta de que, en base a los indicios monitorizados en fuentes abiertas y mensajes en redes sociales, se emitieron desde el CENIF varias alertas a los Puestos Fronterizos de Ceuta, Melilla, Algeciras, Canarias y Cádiz. En concreto, el documento detalla hasta ocho entre el 29 de julio y el 4 de agosto, si bien destaca una el 29 de julio, el día antes de que ocurriera la entrada masiva.
El director de la Policía Nacional ha expuesto al ministro en una carta emitida este mismo miércoles que esa alerta fue “de riesgo frecuente” y en ningún caso cuantificó lo que iba a suceder.









