El Arsenal lideró la Premier ininterrumpidamente desde el 4 de octubre y perdió el liderato en la 33ª. Siete meses después. El Manchester City dio el zarpazo ayer en el recoleto campo de Turf Moor, cubil del Burnley, al cabo de un partido que sus jugadores vivieron entre desorientados y agobiados tras un gol de Haaland a los cinco minutos. El City tiró 27 veces, algunas a bocajarro, algunas con el portero batido, sin poder aumentar el exiguo colchón del 1-0. Los hinchas visitantes y Guardiola acabaron agarrándose la cabeza hasta el último minuto, temerosos de un empate que les habría impedido escalar a la cúspide de una liga que ahora lideran igualados a puntos con el Arsenal pero con más goles a favor (66 por 63) y al amparo de una victoria y un empate en los enfrentamientos directos.
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Martin Dúbravka, Hjalmar Ekdal, Bashir Humphreys (Florentino, min. 81), Maxime Estève, Kyle Walker, Quilindschy Hartman, Josh Laurent (Marcus Edwards, min. 86), James Ward-Prowse, Jaidon Anthony (Mike Trésor, min. 86), Loum Tchaouna (Lyle Foster, min. 71) y Zian Flemming (Armando Broja, min. 81)
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Gianluigi Donnarumma, Abdukodir Khusanov, Rayan Aït-Nouri (Nico González, min. 64), Matheus Nunes, Marc Guéhi, Jérémy Doku, Bernardo Silva, Antoine Semenyo (Savinho, min. 64), Nico O’Reilly, Rayan Cherki y Erling Haaland
Goles
0-1 min. 4: Erling Braut Haaland
El poder desgasta, sobre todo a quien no lo tiene. Lo decía Giulio Andreotti y Pep Guardiola estuvo a punto de parafrasearlo cuando en días pasados evocó los sinsabores que soporta el perseguidor. El City, según su técnico, ha debido luchar al tiempo que tragaba la polvareda que levantaba el líder de la Premier, el Arsenal, al frente de la clasificación durante 32 jornadas de interminable galopada. El mensaje provocó una convulsión en el vestuario y la directiva del Arsenal en vísperas del partido que los enfrentó en el Etihad, y que perdieron 2-1 el domingo pasado. La tensión se hizo palpable, según fuentes el club de Londres, pues inmediatamente circuló la incógnita: “¿Y si los que tenemos que perseguir ahora somos nosotros?”.
La guerra psicológica está en plena escalada según los dos contendientes enfilan la última recta de la Premier. La victoria del Etihad descubrió la penosa realidad que vive la plantilla del equipo que entrena Mikel Arteta, cada vez más agobiado por la presión después caer ante el City en la final de la Copa de la Liga, y tras perder una ventaja de ocho puntos por tercera vez en tres temporadas consecutivas. Como dijo el entrenador del Arsenal: “La Liga vuelve a empezar”.
El 2-1 colocó al City a tiro del liderato si se imponía en el partido que le restaba por disputar, este miércoles en la pequeña localidad de Burnley. El equipo abordó el compromiso con la incertidumbre que provocó la baja de Rodri, lesionado en el pubis al final del duelo con el Arsenal. No existen alternativas plenamente satisfactorias para cubrir el vacío. Guardiola puso a Bernardo Silva en el pivote y lo acompañó con Cherki y O’Reilly, un lateral reconvertido y un mediapunta recalcitrante. Pronto se hizo evidente que el City tendría dificultades para imprimir velocidad a la circulación del balón ante un adversario herméticamente cerrado con cinco defensas y cuatro volantes a pico y pala.
A falta de precisión en espacios reducidos, Haaland hizo el único gol de la noche aprovechando un momento del partido en el que el Burnley adelantó la defensa. Al contrapié, a pase de Doku, el noruego convirtió su tanto 32 en el campeonato. Otro gol fundamental para su equipo. Con efectos devastadores para el Burnley —que con este resultado aseguró su descenso a la Championship— y tal vez para un Arsenal que lleva dos meses autoconsumiéndose, cada vez con menos fútbol y más dominado por la frustración.










