el músico pegó el faltazo y un psiquiatra afirmó que tuvo una «conducta dirigida» cuando mató a su vecino

el músico pegó el faltazo y un psiquiatra afirmó que tuvo una «conducta dirigida» cuando mató a su vecino


Un perito psiquiatra del Cuerpo Médico Forense afirmó este miércoles que Cristian Gabriel «Pity» Álvarez Congiú (54) realizó una «conducta dirigida» en la madrugada del 12 de julio de 2018, cuando asesinó de cuatro disparos a Cristian Maximiliano «Gringo» Díaz (36) en el Barrio Samoré de Villa Lugano.

La novena jornada del juicio no contó por primera vez con la presencia del ex líder de Viejas Locas e Intoxicados. Según confirmaron sus abogados a Clarín, Álvarez «se amotinó» en su habitación y no quiso salir para participar del debate.

Afuera de los tribunales de la calle Paraguay al 1500 se concentraron varios fanáticos de «Pity» que buscaban una foto con él o la firma de algún autógrafo, como es el caso de Marlen Alegre, que llegó desde Moreno, o de «Chino Fabián Stone», que vino desde Rafael Castillo, en La Matanza. Ambos forman parte del grupo de seguidores «Cita con el Dr. Álvarez».

«Iba al colegio en bondi y veía la calco de Viejas Locas y le llamo la atención. Fue a principios de los noventa. Desde ahí lo seguí siempre. Le hice el aguante desde que estuvo en cana«, sostuvo el hombre.

Otra joven que estuvo presente fue Johana, una seguidora que solo faltó a una de las nueve audiencias que se desarrollaron hasta el momento. La joven, oriunda de La Matanza, ya es una cara conocida en los tribunales porque está en cada llegada y salida del músico.

El primer testigo de la jornada fue el perito psiquiátrico Esteban Toro Martínez, quien forma parte del Cuerpo Médico Forense de la Nación y realizó una pericia a Álvarez dos meses después del crimen y en 2021, mientras estaba detenido en el Pabellón Prisma de Salud Mental de la cárcel federal de Ezeiza.

Para llegar a sus conclusiones, el perito analizó el expediente, los antecedentes periciales del músico y el testimonio de testigos.

«Había pericias anteriores con trastornos de personalidad y una grave adicción a sustancias y antecedentes de descompensaciones», indicó Toro Martínez.

El psiquiatra afirmó que «no surgieron episodios de alucinación» y que el músico era “una persona con grave afectación”.

«Hubo una conducta dirigida, antes y después del hecho. Es decir, que llevó adelante una secuencia con intervención de la voluntad», expresó el perito especializado en psiquiatría.

El fiscal general Sandro Abraldes consultó sobre qué conclusiones sacó respecto a la capacidad de Álvarez sobre los hechos investigados. «Tenía comprensión y conducta al momento de los hechos», respondió.

El testigo manifestó ante la pregunta del defensor Sebastián Queijeiro que en una persona en situación de consumo de sustancias «puede aparecer hipervigilancia o paranoia como un efecto».

«El fenómeno paranoide implica una evidencia de persecución o amenaza», agregó Toro Martínez.

El perito fue claro cuando describió que Álvarez no presentó un síndrome confusional y que, por el contrario, se describió un patrón vinculado a una secuencia lógica. Ya que, tras asesinar de cuatro disparos a Díaz, «manejó un auto, fue a una discoteca, hizo una referencia de arrojar el arma, le pidió a un testigo refugiarlo», tal como analizó en el expediente.

«El paciente contó los hechos», indicó.

Los abogados defensores, Javier Baños y Sebastián Queijeiro. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

Por su parte, la defensa se centró en saber si Álvarez pudo haber actuado invadido por el medio ante un ataque inminente de Díaz. Para el perito, «el miedo surge de una situación donde es provocado y amenazado, la situación en sí genera miedo. No tengo manera de comparar el miedo de las personas», señaló.

«No encontré la perturbación del juicio ni indicadores que me hicieran pensar que en el hecho estaba psicótico«, aclaró el perito experto.

Toro Martínez también descartó que «Pity» Álvarez estuviera cursando «un escenario de intoxicación aguda, o un cuadro de excitación psicomotriz al momento del hecho».

El juez Juan María Ramos Padilla también le realizó una pregunta aclaratoria al testigo. «En 55 años de caminar tribunales escuché que nadie mata por sí, salvo un psicópata«, dijo en su introducción al consultar sobre los impulsos.

«El impulso apunta a la ausencia de reflexión. Un boxeador es impulsivo, pero discrimina contexto. Uno analiza la conducta en el contexto. Como describen en el expediente, el imputado se va en el auto, donde iba consumiendo, él no chocó, no pasó semáforos en rojo, llegó a la discoteca, donde se sacó fotos. Llegó al destino que se había propuesto y no se desvió, y estaba supuestamente con una sustancia», respondió el perito.

Y agregó: «Impulsivo fue que haya disparado para todos lados y no lo hizo. La excitación psicomotriz no es una conducta selectiva. Toda conducta violenta va en sintonía con la impulsabilidad, pero no la enajenación. En este caso hay violencia, pero hubo selectividad y eficiencia, porque saca el arma y dispara«.

La jornada continuó con tres testigos propuestos por la defensa y el miércoles 23 de septiembre se espera la declaración de Cristina Congiú, madre del «Pity».

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