El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, presentó en la Bolsa de Comercio de Córdoba una hoja de ruta para la transformación de la economía argentina, con eje en el equilibrio fiscal, la desregulación, la defensa de los derechos de propiedad y el desarrollo de sectores capaces de generar divisas y empleo en distintas regiones del país. La exposición también puso el foco en un desafío central para la próxima etapa: reducir los costos logísticos y adaptar la infraestructura a una economía orientada a la exportación.
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El planteo parte de un diagnóstico de estancamiento: según el funcionario, Argentina atravesó un período de 12 años sin crecimiento económico y registró una caída del 15% en los ingresos reales. Frente a ese escenario, Sturzenegger ubicó al equilibrio fiscal como un pilar «indeclinable» y planteó que la desregulación y la libertad económica deberían funcionar como condiciones para una expansión sostenida de la actividad.
Energía y minería, la apuesta por las exportaciones
Dentro de ese esquema aparecen cuatro sectores considerados estratégicos: energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento e inteligencia artificial. La expectativa oficial es que estos segmentos generen encadenamientos productivos y permitan distribuir la actividad económica hacia distintas provincias.
En energía, el Gobierno proyecta que Argentina podría alcanzar exportaciones cercanas a US$50.000 millones anuales en un horizonte de 10 años. El argumento presentado por Sturzenegger es que el nuevo marco regulatorio busca devolver a los productores mayor libertad para comercializar y exportar su producción a precios de mercado.
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La minería aparece con una proyección similar en términos de generación de divisas: entre US$40.000 millones y US$45.000 millones anuales dentro de una década. En este punto, la exposición destacó el rol de las provincias andinas y la modificación del marco regulatorio como parte de la estrategia para ampliar la actividad minera.
El tercer componente es el agro. Allí, Sturzenegger hizo referencia a la apertura de mercados para distintosproductos y a los acuerdos comerciales como herramientas para ampliar las oportunidades de exportación. También señaló que algunas iniciativas vinculadas con la protección de la propiedad privada y el incentivo a nuevas inversiones quedaron pendientes para otro período legislativo.
IA: el Gobierno busca convertir a Argentina en una plataforma regional
La cuarta apuesta está vinculada con la inteligencia artificial y la economía del conocimiento. El planteo expuesto por el ministro apunta a construir un marco regulatorio con menor intervención preventiva y con incentivos para que empresas tecnológicas puedan radicarse y operar desde Argentina.
Sturzenegger tomó como referencia el caso de Irlanda y planteó la posibilidad de que Argentina se convierta en una suerte de cabecera regional para compañías vinculadas con robótica e inteligencia artificial. La estrategia, según la exposición, combinaría un tratamiento fiscal atractivo con responsabilidad limitada y una regulación que intervenga ante problemas concretos en lugar de anticiparse a ellos.
El ministro también puso el foco en los efectos de derrame. El desarrollo energético, por ejemplo, no quedaría limitado a la extracción de hidrocarburos: podría impulsar proveedores metalmecánicos, fertilizantes, petroquímica y nuevas tecnologías aplicables a otras industrias.

Cuatro millones de personas y un nuevo mapa productivo
Uno de los planteos de mayor impacto territorial fue la posibilidad de una migración interna de cuatro millones de personas durante los próximos 30 años, desde el Área Metropolitana de Buenos Aires hacia las provincias productivas.
La proyección presentada distribuye ese movimiento de la siguiente manera: dos millones de personas hacia Neuquén y Río Negro; un millón hacia San Juan y Catamarca; y otro millón hacia Salta y Jujuy. El cambio demográfico estaría asociado al crecimiento de las actividades energéticas, mineras y agroindustriales fuera del AMBA.
En ese punto, Sturzenegger también lanzó una advertencia sobre las normas de «compre provincial». Según el planteo, exigir que los proveedores se radiquen físicamente en cada provincia podría limitar el desarrollo de cadenas de abastecimiento nacionales y dificultar la participación de empresas ubicadas en otros centros productivos, como Córdoba o Mar del Plata.
Menos intermediación y nuevas reglas para las empresas
La transformación propuesta también alcanzaría a la estructura interna de las compañías. El documento presentado durante la exposición identifica cambios en tres áreas: finanzas, producción y tecnología.
En el mercado de capitales, se destacó la desregulación de emisiones de acciones y obligaciones negociables por montos inferiores a US$140 millones, sin autorización previa. El objetivo planteado es facilitar nuevas vías de financiamiento para las empresas y reducir la dependencia del crédito bancario.
En materia laboral, la exposición puso el acento en la posibilidad de avanzar hacia convenios colectivos negociados a nivel de empresa, con esquemas adaptados a las características de cada compañía. A la vez, Sturzenegger planteó que la inteligencia artificial comienza a convertirse en una función estratégica dentro de las organizaciones, al punto de anticipar la aparición de nuevos roles ejecutivos vinculados con su implementación.
Rutas, trenes y barcos: el otro frente de la transformación
El capítulo logístico ocupó otro lugar central de la exposición. El esquema oficial contempla la concesión de 9.000 kilómetros de rutas troncales, a los que se sumarían otros 6.000 kilómetros en una etapa posterior. Entre los corredores mencionados aparece la Ruta 9 hacia el norte de Córdoba.
En ferrocarriles, el Gobierno busca avanzar con un sistema de Open Access para el Belgrano Cargas. La idea es separar la administración de las vías del material rodante y permitir que distintos operadores puedan utilizar la infraestructura mediante el pago de un peaje regulado.
Pero el mayor potencial de reducción de costos, según el diagnóstico expuesto, estaría en el transporte fluvial. Mientras Argentina cuenta con unas 50 embarcaciones de cabotaje comercial, Paraguay opera alrededor de 3.500. El documento estima costos por tonelada de US$0,03 a US$0,12 para el camión, US$0,04 para el tren y US$0,01 para el barco.
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El caso de la soja entre Formosa y Rosario fue presentado como ejemplo: el costo del flete podría caer hasta 70%, hasta unos US$77 por tonelada. Para el norte argentino, la reducción de costos productivos podría alcanzar el 10%, con un ahorro estimado en US$500 millones.
Para Córdoba, además, apareció una definición particularmente relevante: el cierre del anillo de gasoductos de Vaca Muerta hacia la provincia. Según lo expuesto, la inversión privada anunciada por TGN permitiría llevar el gas desde Salliqueló hacia Córdoba y reducir a un tercio el costo de la energía para industrias cordobesas y santafesinas durante los meses de invierno.
En síntesis, el planteo de Sturzenegger en Córdoba ubicó la discusión económica en una etapa posterior a la estabilización: el desafío pasa por convertir las ventajas de recursos naturales y conocimiento en exportaciones, inversiones, cadenas de proveedores y una nueva distribución territorial de la actividad. El eje, según la hoja de ruta presentada, estará en cuánto puedan aportar la desregulación, la infraestructura y la reducción de costos para transformar ese potencial en actividad económica concreta.









