La primera visita apostólica de un Papa a España en 15 años arrancó este sábado con una carga de profundidad contra la polarización, la ultraderecha y la discriminación. La política española tuvo una dosis concentrada de León XIV en cuestión de horas, y casi se puede decir que aún la está asimilando, porque apenas ha habido reacciones, solo se comenta en los despachos. En su primer día en Madrid, a donde llegó a las 10.30 de la mañana del sábado, el Papa desplegó sin dilación un arsenal de ideas y argumentos que dejan pocas dudas sobre lo que piensa. Pese a su carácter tímido, en la solemnidad del Palacio Real y con todas las autoridades y la clase política delante, ejerció sin reparos del líder moral que todos dicen que es, para que cada cual se aplique el cuento.
El Papa irrumpe en el debate político español con un claro alegato contra la polarización y la ultraderecha









