El Papa León XIV encabezó este 19 de abril una misa ante unos 100 mil fieles en la explanada de Kilamba, en Angola, donde instó a superar las divisiones históricas del país y a reconstruir un futuro basado en la esperanza, la paz y la fraternidad. En su primera celebración en territorio angoleño, el pontífice vinculó el presente social del país con el dolor dejado por la guerra civil y llamó a una transformación colectiva.
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El mensaje del líder de la Iglesia Católica estuvo atravesado por una fuerte dimensión social. En su homilía, pronunciada en portugués, advirtió sobre las consecuencias de décadas de conflicto, que derivaron en pobreza, desigualdad y fracturas profundas dentro de la sociedad. En ese contexto, pidió a la población “superar para siempre las viejas divisiones” y trabajar por un horizonte común.
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Angola: memoria de la guerra y desafío de reconstrucción
León XIV trazó un paralelismo entre el Evangelio de los discípulos de Emaús y la historia reciente de Angola, un país que describió como “bellísimo pero lastimado”. En ese marco, señaló que el riesgo actual es caer en el desánimo y perder la esperanza frente a las dificultades estructurales que aún persisten.
El pontífice remarcó que la experiencia del sufrimiento colectivo puede paralizar a una sociedad, pero también convertirse en punto de partida para una reconstrucción. Según expresó, ese proceso requiere tanto una dimensión espiritual como un compromiso concreto en la vida social.
En su mensaje, el Papa pidió una Iglesia activa y cercana a la realidad social, capaz de acompañar a la población en sus necesidades. En ese sentido, convocó a religiosos y laicos a involucrarse en la construcción de una sociedad más justa, basada en el perdón, la solidaridad y la compasión.
También advirtió sobre ciertas prácticas religiosas que pueden desviar el camino espiritual, al mezclar elementos de fe con creencias supersticiosas. Frente a eso, llamó a mantener la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia y a fortalecer la práctica religiosa a través de la oración y la Eucaristía.
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Uno de los puntos centrales de la homilía fue la situación de los jóvenes, a quienes el Papa definió como los más afectados por la pérdida de esperanza. En un país con una población mayoritariamente joven, el pontífice remarcó la necesidad de generar oportunidades y perspectivas de futuro.
“El futuro de esperanza depende de ellos”, sostuvo, al tiempo que insistió en la importancia de construir condiciones que permitan superar la desigualdad, la corrupción y la violencia.
Durante la jornada, León XIV también se refirió a conflictos internacionales, al pedir el cese de las guerras y manifestar preocupación por la escalada de violencia en distintas regiones. Sin embargo, su mensaje en Angola tuvo un tono centrado en la reconstrucción interna y en la posibilidad de transformar el dolor en una oportunidad de cambio.
La misa en Kilamba se convirtió así en uno de los momentos más significativos de su visita, con una fuerte convocatoria popular y un mensaje enfocado en la reconciliación, la fe y la reconstrucción social.










