Siempre el debut mundialista suele ser uno de los partidos más complejos para cualquier equipo. Un primer paso en falso suele marcar el camino de un modo diferente. Puede tener implicancias no solamente a nivel futbolístico sino sobre todo en el aspecto anímico. Porque un triunfo en el partido inaugural aporta confianza, tranquilidad, certezas y sobre todo empieza a imponer respeto y temor en los futuros rivales.
Había padecido el arranque Argentina en aquel estreno de Qatar 2022 cuando la sorprendió Arabia Saudita, aunque después Lionel Scaloni supo cómo enderezar el barco, que culminó con la coronación tan esperada. Y le había pasado en otras ocasiones cuando un resultado adverso provocó dudas para encarar el futuro en la competencia. En esta ocasión no había que tropezar con la misma piedra, como en España 82 cuando cayó ante Bélgica (donde también se llegó como campeón vigente), o en Italia 90, con una derrota ante Camerún.
Hubo algunos momentos de zozobra esta vez en Kansas porque esta Argentina sufre de más cuando no se adueña de la pelota. Pero con el mejor del mundo usando la 10 todo se le simplifica. Genio y figura, Lionel Messi mostró como tantas veces su talento para frotar la lámpara. Una, dos, tres veces. Y Argelia se rindió a sus pies mágicos.
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Argentina vs Argelia: histórico hat-trick Lionel Messi para golear en el debut por Copa Mundial 2026
Por supuesto que es importante arrancar así. Hubo algún susto pasajero por ese desajuste ofensivo que terminó en gol no convalidado para el equipo africano cuando apenas habían pasado 7 minutos. Porque al doble cinco le faltó en el primer tiempo más marca y hubo una distancia con la última línea que es un defecto a corregir para que no sucedan hechos inesperados en esta Copa del Mundo, donde ya hubo sorpresas como el empate sin goles de España ante Cabo Verde o el de Uruguay ante los saudíes.
En la concentración argentina hay un cartel que reza: «No la vamos a ir a ganar, la vamos a ir a defender». Este grupo que viste la celeste y blanca con orgullo, sudor y sobre todo buen fútbol tiene por delante el desafío de consagrarse bicampeón, algo que solamente ostentan Italia y Brasil. La cuarta no parece un sueño irrealizable con un plantel formado por la base de los que forjaron al que alzó la Copa del Mundo hace cuatro años. Ese cartel obra como inspiradoción, como el motor que los impulsa hacia otro desafío mayúsculo.
La presión de todo debut casi que no se sintió. Austria y Jordania serán otros dos bancos de prueba, antes de encarar los tramos más exigentes. El primer paso firme, convincente, a pura contundencia ya está dado. Ojalá que el romance con la pelota se prolongue. Que el fuego de Messi y compañía duren, al menos, hasta el 19 de julio cuando termine esta nueva aventura.
ML









