El profesorado de Cornell ha debatido este miércoles una moción de censura contra la dirección de la universidad de élite por su gestión de la denuncia de una exalumna, que alega que fue violada durante horas por siete miembros de una fraternidad en el campus en 2024. La reunión ha tenido lugar después de que el rector del centro educativo reconociera en una entrevista que nunca habló con la víctima cuando esta presentó su primera denuncia hace dos años.
El debate se ha producido un mes después de que Jane Doe —el seudónimo de la víctima— presentara una brutal demanda en la que detallaba cómo siete alumnos de la universidad la drogaron y agredieron sexualmente durante casi siete horas mientras ella se encontraba embriagada. Doe demandó a Cornell, los siete presuntos agresores y la fraternidad Chi Phi, en cuya vivienda ocurrieron los hechos que denuncia, así como la hermandad a la que ella pertenecía en ese momento.
La resolución, de aprobarse más adelante este mes, cuando está prevista la votación, supondría el rechazo más rotundo a la dirección de Cornell desde que estalló el caso de Jane Doe.
El rector de Cornell, Michael Kotlikoff, quien ha sido objeto de duras críticas por este caso, se dirigió al profesorado de la universidad antes de que comenzara el debate. También respondió algunas preguntas de los profesores, pero se fue antes de que comenzara el debate como tal, informa AP.
Según la agencia, que cita a dos profesores que participaron en la reunión de este miércoles, el encuentro tuvo un “tono tenso” y Kotlikoff se puso “a la defensiva” e intentó “controlar la narrativa”.
La resolución en cuestión es breve. Dice lo siguiente: “Que el Claustro de Profesores no confía en la capacidad de la administración central para abordar de manera eficaz la crisis actual de agresiones sexuales en la Universidad de Cornell”. No exige medidas concretas, como solicitar dimisiones u obligar a introducir cambios en las políticas de la universidad para hacer frente a este problema.
Más de un centenar de miembros del cuerpo docente han manifestado su apoyo a la propuesta. Para que se apruebe, necesitaría el apoyo de la mayoría del claustro universitario. El profesorado tiene previsto otro debate sobre el tema el 28 de octubre, y posteriormente se sometería a votación.
La reunión del miércoles se celebra después de que el rector Kotlikoff, a quien se le ha acusado de mantener en gran medida el silencio en público sobre este caso, anunciara varias medidas destinadas a “reforzar la seguridad en el campus, prestar un mejor apoyo a las víctimas y empezar a abordar el contexto social de la violencia sexual en Cornell”.
Entre los cambios anunciados este martes, se comunicó que quedan prohibidas las fiestas de las fraternidades en lo que queda del curso académico mientras la universidad lleva a cabo una “revisión de la vida en las fraternidades de Cornell para determinar si puede continuar de forma segura y de qué manera”. También se informó de que la universidad incorporará investigadores expertos en agresiones sexuales para que colaboren con el cuerpo policial del campus.
Cuando Doe presentó su denuncia a la policía universitaria hace dos años y aseguró haber sido violada, los agentes de este cuerpo transmitieron a la fiscalía local una declaración de los hechos que no incluía su denuncia central, la de violación. El fiscal decidió entonces no presentar cargos por falta de pruebas.
En su demanda de 101 páginas presentada el mes pasado, la víctima acusa a la universidad de “negligencia” en su caso. Todos los hombres mencionados y acusados han negado haber agredido a la mujer, y ninguno ha sido acusado de ningún delito.
En una extensa entrevista con The New York Times publicada este miércoles, el presidente de la universidad reconoce que supo del caso de Jane Doe poco después de que ella presentara su primera denuncia ante la policía del campus, en noviembre de 2024. Sin embargo, Kotlikoff nunca se puso en contacto con ella ni intentó averiguar si alguno de los hombres acusados había sido sancionado. De hecho, ni sabía que la mujer había abandonado sus estudios hasta que el mes pasado presentó su demanda.
“El hecho de que Jane Doe haya pasado por lo que pasó en Cornell es algo que, personalmente, lamento”, afirma Kotlikof en la entrevista, en la que admite que “ha habido una pérdida de confianza” y que la gente “está molesta”. “Entiendo ese enfado”, dice, aunque el rector asegura que no tiene pensado dejar su cargo.
La denuncia de Jane Doe desató la indignación de un país harto de la violencia sexual en las universidades, donde en torno a una de cada cuatro mujeres sufre una agresión sexual, ya sea consumada o en intento, según los datos. La semana pasada, miles de mujeres y estudiantes salieron a protestar en solidaridad con Doe y las demás víctimas.
A principios de este mes, Kathy Hochul, la gobernadora de Nueva York, también criticó el manejo de Cornell en este caso y nombró a la fiscal general del Estado, Letitia James, como nueva responsable de la investigación.
Una investigación publicada por la CNN este miércoles demuestra que, entre mediados de 2020 y mediados de 2024, la Universidad de Cornell examinó 51 denuncias formales por agresiones sexuales y determinó que los estudiantes eran responsables en 16 casos. Solo dos de esos estudiantes fueron expulsados del centro. Casi la mitad de los hallados responsables de agresiones sexuales fueron sancionados con programas de estudio adicionales y amonestaciones por escrito, pero evitaron la suspensión o la expulsión.










