La carrera de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal en sustitución de Jerome Powell, cuyo mandato termina este próximo viernes, está repleta de obstáculos. Este lunes ha superado otra prueba en el complejo trámite procedimental del Senado. Sin embargo, aún quedan otros pasos hasta que Warsh sea nombrado oficialmente presidente. El Senado, con mayoría republicana, se prepara para salvarlos todos esta misma semana, antes del día 15 de mayo, para que pueda tomar las riendas de la Fed justo a tiempo de la salida del actual presidente.
Los trámites comenzaron hace cinco meses cuando, a finales de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso su nombre como candidato a presidir el banco central, conocido como el guardián del dólar.
La Reserva Federal es un organismo autónomo, que no depende del presidente, su independencia procede de la facultad que le otorga el Capitolio, que debe avalar todos sus nombramientos. Es decir, el presidente propone, pero es el Senado quien lo tiene que aprobar.
A las pocas semanas del anuncio del ocupante del Despacho Oval, los líderes de la mayoría republicana en el Senado se encargaron de presentar su nominación en el influyente Comité Bancario, el órgano parlamentario responsable de avalar el nombramiento. Esta comisión se ha tomado su tiempo debido a que los republicanos no lograban armar una mayoría.
Los conservadores tienen una estrecha mayoría de 13 a 11 en esta comisión. Y el senador republicano por Carolina del Norte, Thom Tillis, había advertido que votaría en contra de cualquier nominación de Trump mientras la fiscalía mantuviera abierta la investigación criminal contra Powell. El Departamento de Justicia le abrió un expediente por su declaración sobre los sobrecostes de las obras de reforma de la sede de la Fed en el Senado durante el pasado verano. En realidad, la investigación se achacó a las presiones de la Casa Blanca para coaccionar a Powell para que dimitiera o cumpliera sus deseos de bajar los tipos de interés de forma más agresiva.
Así que no ha sido hasta hace un par de semanas, el 29 de abril, cuando la fiscalía retiró la investigación sobre Powell, que Warsh logró superar el mayor obstáculo: lograr el visto bueno del Comité Bancario. Lo hizo tras una audiencia de confirmación en el Senado en la que no logró despejar las dudas sobre su independencia.
Este lunes, además, ha conseguido salvar otro trámite procedimental. El pleno del Senado ha votado una moción necesaria para allanar su nombramiento como miembro de la junta de gobernadores en sustitución de Stephen Miran, el hombre que Trump colocó en la Fed para tratar de influir en las bajadas de tipos. En realidad, lo que ha votado hoy el pleno del Senado es lo que se conoce como una Votación Cloture, un mecanismo del Senado que permite poner fin al debate sobre un tema para pasar a la votación final. Sirve, según la normativa del Senado, para que una minoría bloquee una votación prolongando un debate sin final.
Tras esta votación favorable, el pleno del Senado votará el martes el nombramiento de Warsh como miembro de la junta de la Fed por un periodo de 14 años. También celebrará otra Votación Cloture sobre su elección como presidente de la Fed (para evitar un debate interminable). Por último, el miércoles se producirá probablemente la votación de confirmación como presidente, antes del final de semana, cuando debe producirse el relevo entre los dos gobernadores.
El mandato de Powell como presidente concluye este viernes, pero ha anunciado que seguirá como miembro de la junta de gobernadores que actualmente preside “por un periodo de tiempo aún por determinar”, pues este mandato concluye en 2028. Explicó que se mantendrá en la Fed hasta que desaparezcan todas las dudas sobre su gestión y la fiscalía descarte reabrir el caso. “Tengo previsto mantener un perfil bajo en mi función de gobernador; al fin y al cabo, solo hay un presidente de la Junta de la Reserva Federal, y ese presidente es Kevin Warsh”, dijo hace un par de semanas.
El consejo de gobierno de la Fed está compuesto por siete gobernadores nombrados por el Congreso más otros 12 gobernadores que representan a las reservas federales regionales. Las decisiones sobre los tipos de interés, sin embargo, las aprueba el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), del que forman parte los siete gobernadores confirmados por el Senado más cinco de los 12 gobernadores regionales, que son seleccionados con carácter rotatorio.
Otras dos votaciones
Aunque Warsh ha conseguido lo más difícil, aún le quedan pasos en el proceso que pueden prolongarse durante un par de días más. Los senadores todavía tienen que votar a Warsh como presidente de la Fed, en una sesión que podría celebrarse este martes. Posteriormente, el pleno del Senado deberá proceder a una votación de confirmación final, que se celebrará probablemente el miércoles cuando se pongan de acuerdo los legisladores.
No parece que vaya a encontrar muchos obstáculos. Tras la retirada del veto de Tillis y el anuncio del demócrata John Fetterman, senador por Pensilvania, que ha dicho que apoyará a Warsh, parece que la votación avanzará sin contratiempos.
Warsh se convertirá en el presidente de la Fed más rico de la historia. Tiene un patrimonio valorado en más de 100 millones de dólares. Además, está casado con Jane Lauder, una de las herederas del imperio de la cosmética Esteé Lauder. Así que, antes de empezar el carrusel de votaciones, Warsh tuvo que entrevistarse con la Oficina de Ética Gubernamental para declarar todos sus bienes. El candidato de Trump se ha comprometido a vender todos sus activos que puedan generar conflicto de intereses en menos de 90 días. Tiene inversiones en criptomonedas, en las plataformas de predicción como Polymarket, participaciones en SpaceX, la empresa de Elon Musk, que prevé salir a Bolsa en unas semanas, pero también tiene inversiones en dos fondos valorados en más de 50 millones de dólares, sin especificar la cantidad exacta.
Su gran patrimonio le ha granjeado una avalancha de críticas y advertencias sobre conflicto de intereses. De hecho, durante la audiencia de confirmación en el Senado, Warsh mantuvo un agrio intercambio con la senadora demócrata Elisabeth Warren sobre su patrimonio porque el candidato se escudó en acuerdos de confidencialidad para evitar revelar el grueso de sus inversiones. “He accedido a desprenderme de aún más activos, hasta el punto de quedar prácticamente sin patrimonio financiero”, dijo, pero no logró despejar las dudas sobre su relación con el financiero multimillonario Stanley Druckenmiller, para quien trabajaba hasta su carrera en la Fed.









