El Villarreal y el Liverpool intercambiaron andanadas de golpes en Anfield. Se enfrentó un equipo modesto en formación contra un gigante en crisis de identidad. El encuentro tuvo aire experimental, sobre todo para el Liverpool, que presentó una alineación extraña sin Wirtz y con varios canteranos. Sacó partido el Villarreal, que se adelantó 0-2 y salió del roce moralmente reforzado a pesar de de conceder la remontada. El Liverpool nunca consiguió maniatarlo.
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Alisson Becker, Virgil van Dijk, Jérémy Jacquet (Joe Gomez, min. 73), Kostas Tsimikas, Ronald Araujo (Florian Wirtz, min. 45), Rio Ngumoha (Bradley Barcola, min. 73), Trey Nyoni (James McConnell, min. 80), Ryan Gravenberch, Cody Gakpo, Alexis Mac Allister y Lewis Koumas (Alexander Isak, min. 65)
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Péter Gulácsi, Sergi Cardona, Pau Navarro, Renato Veiga, Santiago Mouriño, Santi Comesaña (Gerard Moreno, min. 77), Pape Gueye, Tajon Buchanan (Alex Freeman, min. 59), Nathan Saliba (Tani Oluwaseyi, min. 45), Alberto Moleiro (Juan Foyth, min. 53) y Georges Mikautadze (Ayoze Pérez, min. 59)
Goles 0-1 min. 3: Georges Mikautadze. 0-2 min. 28: Sergi Cardona. 1-2 min. 35: Alexis Mac Allister. 2-2 min. 46: Ronald Araújo. 3-2 min. 64: Alexis Mac Allister. 4-2 min. 67: Florian Wirtz. 4-3 min. 86: Tani Oluwaseyi
Arbitro Szymon Marciniak
Tarjetas amarillas Moleiro (min. 26), Santiago Mouriño (min. 40)
El hechizo de Anfield inflamó al Villarreal más que al Liverpool. Los extraños se emocionaron más que los huéspedes. Gueye buscó más el balón que Mac Allister. Los extremos visitantes se metieron más por dentro que los locales en un intento por auxiliar a los pivotes. Mikautadze bajó a apoyar al mediocampo con más energía y compromiso que el joven Koumas. Así sucesivamente en el arranque vertiginoso de un partido que enfrentó a dos equipos lanzados a presionase mutuamente. Iraola y su amigo Iñigo Pérez no especularon. Viejos compañeros en el equipo técnico del Rayo, los dos entrenadores lanzaron a sus hombres unos contra otros como quien asalta una imagen en el espejo. La intención fue la misma pero el Villarreal movió más y mejor el acordeón colectivo. Arreciaba la tormenta, pasados cuatro minutos, cuando el azar favoreció al equipo español.
Alisson sacó de portería, Veiga replicó devolviendo el balón en largo, y en el intento de ceder a su portero Van Dijk le sirvió el gol en bandeja a Mikautadze. El georgiano ejecutó a Alisson con desenvoltura y con el 0-1 en el marcador el Liverpool dio síntomas de aturdimiento. Gravenberch no compareció. Situado en la mediapunta en sustitución de Wirtz, que comenzó en el banco, el holandés dimitió de sus responsabilidades. Ni presionó ni se desplegó entre líneas con eficacia. La pasividad contagió a la primera línea del Liverpool ante la salida de Gueye. Fue una jugada hermosa. El senegalés jugó con Mikautadze en el círculo central, Araujo saltó a perseguir al delantero, y cuando Mikautadze continuó con un toque a Saliba, encontró un parque vacío. Nyoni, el mediocentro, el canterano elegido por Iraola para proteger a sus centrales, estaba fuera de su sitio. Cuando Saliba dio el último pase a la izquierda, la defensa en masa del Liverpool cayó en la trampa. Al espacio dejado por Araujo fue implacablemente empleado por Cardona. El lateral corrió 100 metros antes de finalizar. El 0-2 fue el homenaje que se concedió el equipo de La Plana en el santuario del fútbol inglés.
Durante un rato, el Villarreal tuvo al Liverpool a su merced. Mouriño dispuso de una ocasión mientras el Liverpool se revolvía a impulsos pero sin mucho orden. La remontada comenzó con un córner. Lo peinó Mac Allister con gran clase y The Kop entonó el peán de una noche frenética a cada instante. En la última acción de la primera parte, Araujo embocó el 2-2 después de un centro de Ngumoha, para culminar una jugada que no prometía un desenlace tan rotundo.
Las perlas de Gerard
Al regreso del descanso el Liverpool hizo algo que no había logrado en toda la primera mitad. Dominar de manera inapelable. Los cambios pesaron en la balanza. Del lado del Liverpool entró Wirtz por Araujo, del lado visitante entró Foyth por Moleiro, Freeman por Buchanan y Tani por Saliba. La consecuencia fue que el Villarreal perdió el mediocampo. En su intento por protegerse, Iñigo privó al equipo de los extremos que se metían por dentro, una de las claves que oxigenaban a su equipo. El Liverpool no tardó en golpear. Mac Allister empujó el 3-2 tras un centro de Ngumoha, imponente por afuera, y luego Wirtz ajustó el tiro para el 4-2.
Solo la entrada de Gerard Moreno frenó el aluvión. El capitán del Villarreal, que juega con dosificador pero deja una perla en cada intervención, expuso todos los problemas que atormentan a Iraola. Después del desgaste emocional y físico que acababan de experimentar, los jugadores del Liverpool no fueron capaces de sostener el ritmo y entre distracciones y dimisiones se dejaron sorprender. Tani Oluwaseyi remachó en el segundo palo un centro de Ayoze después de que Gerard iluminara la jugada.
Mucho más que ennoblecer la aventura del Villarreal, el 4-3 debería recordar a sus jugadores que si se lo proponen tienen elementos para crecer y dejar huella perdurable en esta Champions.









