Las elecciones de medio mandato están movilizando al electorado de una manera que no se había visto en mucho tiempo, lo que ha propiciado que se registren récords de votación anticipada en muchos de los Estados. Hasta ayer se habían emitido más de 57 millones de votos, un 24% más que los 45.9 millones registrados en las midterms de 2022. Si se compara con los votos totales de las anteriores midterms, ya se ha recibido el 52%. Si la tendencia continúa, la participación general en estos comicios alcanzará nuevos récords.
Los datos del voto anticipado incluyen a las personas que emitieron su voto por correo y a aquellas que acudieron a las urnas. Es esta última modalidad la que presenta un incremento mayor, del 54%, con respecto al dato de hace cuatro años. Aún falta por contar los votos por correo que, aunque enviados, aún no se han recibido.
La participación supera las cifras del ciclo electoral anterior en todos los Estados clave para la disputa por el Senado. En Míchigan, el voto adelantado ha superado en un 52% el recibido en 2022. En ese Estado, la congresista demócrata Haley Stevens, que este verano perdió las primarias para el Senado contra el progresista Abdul El-Sayed, anunció por sorpresa el domingo su respaldo al candidato republicano.
Otro Estado clave para determinar el control del Senado, ahora en manos de los republicanos, es Texas. El Estado sureño se ha convertido en un barómetro de lo que puede ocurrir a nivel nacional. El candidato demócrata, James Talarico, aventaja en las encuestas al republicano Ken Paxton, un incondicional del presidente Donald Trump. Hasta ayer, se habían emitido un 41% más de votos que en las últimas midterms. El cambio de color de este Estado, tradicionalmente rojo, será un revulsivo contra el Partido Republicano. Los sondeos auguran que los conservadores se resentirán del menguante apoyo a Trump, cuya popularidad está en mínimos por la guerra de Irán, el alto coste de vida y la agresiva política migratoria.
En Carolina del Norte, un Estado bisagra, habían votado un 30% más de electores que en 2022 y en Kansas, donde los republicanos también podrían perder su escaño en la Cámara Alta por primera vez en casi un siglo, el voto anticipado es un 28% mayor que el de hace cuatro años.
En algunos Estados, la diferencia de la participación con respecto a las últimas midterms es abismal. Connecticut ha más que triplicado el voto adelantado de 2022 y Misisipi, más que duplicado. Alaska había recibido hasta anoche un 170% más papeletas que en la anterior votación. En este Estado, el Gobierno de Trump presentó una demanda contra los demócratas, desestimada por un juez, alegando que han querido causar confusión al incluir en la votación a un candidato con un nombre casi idéntico (Dan J. Sullivan) al del candidato republicano (Dan S. Sullivan).
En varios Estados, la proporción de votos adelantados provenientes de electores demócratas registrados fue mayor incluso que en 2024, una señal alentadora para el partido, que busca arrebatar el control del Congreso. Teniendo en cuenta que las elecciones presidenciales siempre generan mayor expectación y que la abstención en las elecciones de medio mandato es mayor, los votos ya emitidos demuestran que los ciudadanos están más implicados esta vez que en consultas anteriores.









